stdClass Object
(
[id] => 17122
[title] => No es tiempo para juegos
[alias] => no-es-tiempo-para-juegos
[introtext] => Comentario – Origen de una crisis y posibles salidas
de Luigino Bruni
publicado en Avvenire el 2/07/2015
Antes de convertirse en ministro de economía del actual gobierno griego, Yanis Varufakis era ya muy conocido entre los economistas por sus trabajos sobre ‘Teoría de juegos’. Varufakis estudia las decisiones racionales que toman, en una situación determinada, dos o más agentes obedeciendo a una lógica estratégica, es decir tratando de anticipar sus recíprocos movimientos. Así pues, el ministro griego conoce muy bien el llamado “juego de la gallina” (o, mejor dicho, del gallina), que describe una situación muy parecida a la de una conocida escena de la película “Rebelde sin causa”.
[fulltext] => Jim (James Dean) reta a Buzz a una loca competición: ambos conducirán sus automóviles a toda velocidad hacia un precipicio y ganará aquel que salga más tarde del automóvil, justo antes de caer por el barranco. El peor resultado posible del “juego del gallina” es la caída de ambos pilotos al precipicio, si, para ganar la competición, tardan demasiado en salir del automóvil.
Imaginar hoy que el gobierno griego y sus contrapartes están jugando a un juego parecido al del ‘gallina’, puede alentar la esperanza de que el juego aún no ha terminado y los jugadores siguen en la carrera. Esperemos que el resultado sea el que dicta la razón y no las emociones o las pasiones.
La salida de Grecia del euro no le conviene a nadie, se entienda lo que se entienda por convenir. Sería malo para todos y no sería bueno para nadie. , me acaba de escribir un compañero economista de la Universidad de Atenas. Desde luego, sería mucho peor para los pobres, los jóvenes y los niños griegos, que nunca han firmado ningún contrato y a lo mejor nunca han obtenido beneficio alguno del dinero que sus gobernantes han despilfarrado en el pasado.
Se trata de un escenario oscuro y tremendamente confuso, del que se desprende una recomendación general de método para aquellos que en estos días tienen que hablar y escribir: evitar concebir soluciones sencillas para una situación enormemente compleja; no dividir la escena en buenos y malos, a favor o en contra de Grecia.
Un primer elemento de complejidad viene de los datos históricos. La economía griega fue una de las más afectadas por la crisis financiera de 2007. Hasta entonces, Grecia crecía y atraía a muchos inversores internacionales. Entre 2007 y 2012 su deuda pública se duplicó. La relación deuda/PIB en 2007 apenas llegaba al 95.59%, pero en 2010 pasó a ser del 130.2% y después, en 2012, al 143.5%. Grecia se endeudó con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional entre 2010 y 2012, obligada por una situación económico-financiera que la crisis hizo insostenible. Las olas provocadas por el tsunami financiero de Estados Unidos llegaron a las costas griegas y provocaron ingentes daños. Sin la crisis de 2007 el escenario actual sería completamente distinto.
Pero los datos y las cifras no ayudan a encontrar soluciones si no se leen e interpretan dentro de un contexto relacional idóneo. Son innumerables los conflictos generados y alimentados por lecturas contrapuestas de unos mismos datos. El entorno humano en el que se desarrollan desde hace años las negociaciones sobre el caso griego es muy negativo, por no decir pésimo. Las crisis, todas las crisis, son un ‘test de estrés’ de la calidad de las relaciones entre las personas e instituciones. Por ejemplo, habría que purificar radicalmente el lenguaje que se usa a todos los niveles. Es urgente que la UE, el FMI y también el gobierno griego dejen de culpabilizar a la otra parte.
Sobre todo, es fundamental cambiar el lenguaje sobre las ‘culpas’ de los griegos. Muchas veces, a lo largo de la historia, hemos visto cómo se buscaba una solución inmediata y fácil a problemas complejos creando alguna teoría que demostrara que el otro merecía su desgracia por ser culpable. El libro de Job, por ejemplo, lucha sobre todo contra esta ideología. Se oyen y se leen demasiados razonamientos muy peligrosos acerca de las culpas de los griegos. ‘Merecen lo que les pasa porque han tenido gobiernos corruptos y también porque los ciudadanos son vagos, dependientes del estado y grandes evasores fiscales’. Estos comentarios y discursos ideológicos son graves, ya vengan de países como Italia, que en estos temas no puede dar lecciones morales a nadie, ya vengan de periodistas o políticos alemanes y franceses, porque olvidan las grandes y graves lecciones de la historia y porque eclipsan las otras razones de la crisis, razones de mucho peso incluso cuantitativamente. Atribuyendo las causas de los problemas que hay que resolver al ‘carácter’ nacional o a la ‘mentalidad’ de los pueblos, lo único que se consigue es alejar la solución, porque el ‘carácter’ y la ‘mentalidad’ son variables que escapan al control de aquellos que tienen que tomar las decisiones. Repartir culpas y apelar al carácter y a la mentalidad puede ser útil, y a veces funciona, si lo que se desea es reducir el coste ético de unas decisiones difíciles.
Deuda y culpa son dos palabras que, en algunos idiomas, tienen la misma raíz. Hubo un tiempo en que las deudas convertían a uno en esclavo y a veces implicaban incluso la condena a muerte. Generaciones enteras dieron su vida y su sangre para que la democracia pusiera fin a la esclavitud por las deudas, afirmando que ninguna deuda es tan grande como para reducir a nadie, incluso a una sola persona, a la esclavitud. No digamos si se trata de un pueblo entero.
Debería elaborarse un verdadero plan responsable para relanzar Grecia en un periodo de tiempo de cinco o diez años, durante el cual se suspenda el reembolso de la deuda exterior. Debemos trabajar todos juntos y a todos los niveles para crear las inversiones y las condiciones necesarias para que la deuda de los estados no se convierta en una vía postmoderna hacia nuevas formas de esclavitud de los pueblos. Nos lo pide incluso la Laudato si’. Debe encontrarse una solución, para evitar que esta ‘competición’ acabe como la de “Rebelde sin causa”.
Por último, la moralidad y la justicia de una decisión dramática pueden juzgarse desde muchas perspectivas. Una de las mejores es ver sus costes y beneficios desde el punto de vista de los niños. Es un ejercicio que siempre ayuda y a veces puede ser decisivo.
Descarga el pdf
[checked_out] => 0
[checked_out_time] => 0000-00-00 00:00:00
[catid] => 888
[created] => 2015-07-02 01:04:38
[created_by] => 64
[created_by_alias] =>
[state] => 1
[modified] => 2020-08-10 13:35:27
[modified_by] => 609
[modified_by_name] => Super User
[publish_up] => 2015-07-02 05:02:06
[publish_down] => 0000-00-00 00:00:00
[images] => {"image_intro":"","float_intro":"","image_intro_alt":"","image_intro_caption":"","image_fulltext":"","float_fulltext":"","image_fulltext_alt":"","image_fulltext_caption":""}
[urls] => {"urla":false,"urlatext":"","targeta":"","urlb":false,"urlbtext":"","targetb":"","urlc":false,"urlctext":"","targetc":""}
[attribs] => {"show_title":"","link_titles":"","show_tags":"","show_intro":"","info_block_position":"","show_category":"","link_category":"","show_parent_category":"","link_parent_category":"","show_author":"","link_author":"","show_create_date":"","show_modify_date":"","show_publish_date":"","show_item_navigation":"","show_icons":"","show_print_icon":"","show_email_icon":"","show_vote":"","show_hits":"","show_noauth":"","urls_position":"","alternative_readmore":"","article_layout":"","show_publishing_options":"","show_article_options":"","show_urls_images_backend":"","show_urls_images_frontend":""}
[metadata] => {"robots":"","author":"","rights":"","xreference":""}
[metakey] =>
[metadesc] => Grecia: origen de una crisis y posibles salidas.Luigino Bruni en Avvenire
[access] => 1
[hits] => 2523
[xreference] =>
[featured] => 0
[language] => es-ES
[on_img_default] => 1
[readmore] => 6049
[ordering] => 61
[category_title] => ES - Editoriales Avvenire
[category_route] => economia-civile/it-editoriali-vari/it-varie-editoriali-avvenire
[category_access] => 1
[category_alias] => editoriales-avvenire
[published] => 1
[parents_published] => 1
[lft] => 79
[author] => Antonella Ferrucci
[author_email] => ferrucci.anto@gmail.com
[parent_title] => IT - Editoriali vari
[parent_id] => 893
[parent_route] => economia-civile/it-editoriali-vari
[parent_alias] => it-editoriali-vari
[rating] => 0
[rating_count] => 0
[alternative_readmore] =>
[layout] =>
[params] => Joomla\Registry\Registry Object
(
[data:protected] => stdClass Object
(
[article_layout] => _:default
[show_title] => 1
[link_titles] => 1
[show_intro] => 1
[info_block_position] => 0
[info_block_show_title] => 1
[show_category] => 1
[link_category] => 1
[show_parent_category] => 1
[link_parent_category] => 1
[show_associations] => 0
[flags] => 1
[show_author] => 0
[link_author] => 0
[show_create_date] => 1
[show_modify_date] => 0
[show_publish_date] => 1
[show_item_navigation] => 1
[show_vote] => 0
[show_readmore] => 0
[show_readmore_title] => 0
[readmore_limit] => 100
[show_tags] => 1
[show_icons] => 1
[show_print_icon] => 1
[show_email_icon] => 1
[show_hits] => 0
[record_hits] => 1
[show_noauth] => 0
[urls_position] => 1
[captcha] =>
[show_publishing_options] => 1
[show_article_options] => 1
[save_history] => 1
[history_limit] => 10
[show_urls_images_frontend] => 0
[show_urls_images_backend] => 1
[targeta] => 0
[targetb] => 0
[targetc] => 0
[float_intro] => left
[float_fulltext] => left
[category_layout] => _:blog
[show_category_heading_title_text] => 0
[show_category_title] => 0
[show_description] => 0
[show_description_image] => 0
[maxLevel] => 0
[show_empty_categories] => 0
[show_no_articles] => 1
[show_subcat_desc] => 0
[show_cat_num_articles] => 0
[show_cat_tags] => 1
[show_base_description] => 1
[maxLevelcat] => -1
[show_empty_categories_cat] => 0
[show_subcat_desc_cat] => 0
[show_cat_num_articles_cat] => 0
[num_leading_articles] => 0
[num_intro_articles] => 14
[num_columns] => 2
[num_links] => 0
[multi_column_order] => 1
[show_subcategory_content] => -1
[show_pagination_limit] => 1
[filter_field] => hide
[show_headings] => 1
[list_show_date] => 0
[date_format] =>
[list_show_hits] => 1
[list_show_author] => 1
[list_show_votes] => 0
[list_show_ratings] => 0
[orderby_pri] => none
[orderby_sec] => rdate
[order_date] => published
[show_pagination] => 2
[show_pagination_results] => 1
[show_featured] => show
[show_feed_link] => 1
[feed_summary] => 0
[feed_show_readmore] => 0
[sef_advanced] => 1
[sef_ids] => 1
[custom_fields_enable] => 1
[show_page_heading] => 0
[layout_type] => blog
[menu_text] => 1
[menu_show] => 1
[secure] => 0
[helixultimatemenulayout] => {"width":600,"menualign":"right","megamenu":0,"showtitle":1,"faicon":"","customclass":"","dropdown":"right","badge":"","badge_position":"","badge_bg_color":"","badge_text_color":"","layout":[]}
[helixultimate_enable_page_title] => 1
[helixultimate_page_title_alt] => Economia Civile
[helixultimate_page_subtitle] => Editoriali Avvenire
[helixultimate_page_title_heading] => h2
[page_title] => Editoriales Avvenire
[page_description] =>
[page_rights] =>
[robots] =>
[access-view] => 1
)
[initialized:protected] => 1
[separator] => .
)
[displayDate] => 2015-07-02 01:04:38
[tags] => Joomla\CMS\Helper\TagsHelper Object
(
[tagsChanged:protected] =>
[replaceTags:protected] =>
[typeAlias] =>
[itemTags] => Array
(
)
)
[slug] => 17122:no-es-tiempo-para-juegos
[parent_slug] => 893:it-editoriali-vari
[catslug] => 888:editoriales-avvenire
[event] => stdClass Object
(
[afterDisplayTitle] =>
[beforeDisplayContent] =>
[afterDisplayContent] =>
)
[text] => Comentario – Origen de una crisis y posibles salidas
de Luigino Bruni
publicado en Avvenire el 2/07/2015
Antes de convertirse en ministro de economía del actual gobierno griego, Yanis Varufakis era ya muy conocido entre los economistas por sus trabajos sobre ‘Teoría de juegos’. Varufakis estudia las decisiones racionales que toman, en una situación determinada, dos o más agentes obedeciendo a una lógica estratégica, es decir tratando de anticipar sus recíprocos movimientos. Así pues, el ministro griego conoce muy bien el llamado “juego de la gallina” (o, mejor dicho, del gallina), que describe una situación muy parecida a la de una conocida escena de la película “Rebelde sin causa”.
[jcfields] => Array
(
)
[type] => intro
[oddeven] => item-odd
)

La protección es una vocación universal de todos y de cada uno. La economía, pese a que su etimología (oikos nomos) evoca el oikos, el medio ambiente, la casa, en las últimas décadas está traicionando esta vocación de protección porque está demasiado condicionada por los rendimientos y los beneficios a corto plazo. El homo oeconomicus, tal y como lo ha pensado hasta ahora la ciencia y la praxis económica, no tiene lugares donde vivir sino espacios que ocupar. El lugar, lo sabemos, tiene que ver con la identidad, la especificidad, las raíces. El espacio es la dimensión racional de los lugares: es uniforme, sin raíces ni destino. Y así, nuestro capitalismo especulativo está eliminando las especificidades y las identidades de los lugares, de sus tradiciones sociales y económicas, para poderlos controlar y orientar al mercado, dando vida a un mundo uniforme, sin biodiversidad en cuanto a formas de empresa, de trabajo, de vida.
Cada Primero de Mayo lleva un mensaje que hay que buscar, descubrir y descifrar entre los pliegues de nuestro presente, entre sus contradicciones, dolo-res y esperanzas.
El cocinero del mundo, las lentejas de Esaú y el desdén hacia los chefs estrellas que, quién sabe por qué, son todos hombres. «Y las mujeres que cada noche llevan la cena a la mesa, ¿eh? A ellas no les da nadie las gracias, y sin embargo son ellas las que conservan el verdadero valor de la comida», dice Carlin Petrini, fundador de Slow Food y de Terra Madre. Milán, una mañana un poco gris de mediados de diciembre.
La canadiense Jennifer Nedelsky, profesora de filosofía política en la Universidad de Toronto, es una de las voces más innovadoras en el debate actual sobre la atención a las personas, los derechos y las relaciones sociales. Está convencida de que en nuestra época hay una gran prioridad que, por desgracia, nuestras democracias dejan en segundo plano: la revisión profunda de la relación que debe existir entre el trabajo y el cuidado de las personas, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, ricos y pobres. Un tema esencial en un mundo en el que cada vez hay más ancianos que, gracias a Dios, viven más tiempo. Si no cambia, de forma colectiva y profunda, la cultura del cuidado de las personas en relación con la cultura del trabajo, al final lo que se niega es la democracia y la igualdad sustancial entre las personas. Hace años que la conozco (por eso en la conversación que sigue he traducido la palabra inglesa “you” por tú) y me he reunido con ella en el
«A medida que la crisis ha ido ganando en intensidad, hemos ido observado una mayor propagación del fenómeno de la usura, como atestigua el hecho de que el número de denuncias se haya duplicado en 2013 con respecto al año anteriores». Hay documentos, como este que acaba de publicar la Unidad de Información Financiera de la Banca de Italia, que todo ciudadano responsable y maduro debería leer y meditar, para actuar en consecuencia. La usura es una enfermedad típica de toda sociedad monetaria, puesto que es el fenómeno visible de las relaciones de fuerza y de poder que se esconde bajo la aparente neutralidad de la moneda. La existencia de la moneda produce muchos beneficios, pero también genera altos costes, que crecen en intensidad y relevancia al ampliarse el área cubierta por la moneda dentro de la sociedad.
La escuela es un espejo cóncavo de la sociedad, que refleja, ampliándolas y a veces dándoles la vuelta, sus potencialidades y virtudes junto a sus ineficiencias y vicios. Pero, antes que nada, la escuela, de todo tipo y grado, es uno de los grandes “bienes comunes” de nuestra sociedad. Es allí donde se unen las generaciones y donde se mezclan los saberes, donde aprendemos a gestionar nuestras frustraciones, donde hacemos amistad con nuestras limitaciones y las de los demás, y donde aprendemos que la cooperación y la competición pueden y deben convivir. Es el lugar donde descubrimos que existen reglas anteriores a nosotros, que no son un “producto” nuestro. Es donde nos hacemos mayores. Donde aprendemos la poesía.
Siempre hemos sabido que el Producto Interior Bruto no mide mucho y que muchas de las cosas que mide las mide mal. Desde estas páginas lo hemos repetido a menudo y gustosamente. Pero a nadie se le ha ocurrido eliminar el PIB para dar lugar a otros indicadores de bienestar, porque si bien la democracia tiene una creciente necesidad de más indicadores económico-sociales, sigue siendo importante tener un indicador de la producción de bienes y servicios de un país. El PIB está lleno de datos que dicen poco sobre nuestro bienestar o dicen exactamente lo contrario (por ejemplo, en los juegos de azar).
El Premio Nobel Amartya Sen decía que «el homo oeconomicus puro está muy cerca del idiota social». Estas palabras podrían ser suficientes para presentar la Escuela de Economía Civil de Loppiano, un proyecto que se propone como un laboratorio de formación permanente para aquellos que tienen en el corazón una visión "alta" del hombre y de su acción social y económica.

Se respira optimismo en Davos 2014. La crisis que comenzó en 2008 ya se intuye superada y son muchos los que se aprestan a archivarla en los libros de historia y en el cajón de los recuerdos tristes de las familias y los pueblos. Lástima que ese optimismo no pueda apoyarse en bases sólidas. Entonces la pregunta que surge es: ¿Por qué motivos quiere Davos ofrecer a la opinión pública un cuadro económico tan distinto del que bien ve la mayor parte de la gente?