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Para comprender la EdC hace falta “hambre de vida y de futuro"
por Luigino Bruni

Nairobi, 26 de enero de 2011 – Ayer terminó la 1ª Escuela Panafricana de EdC en la Mariápolis Piero y hoy, precisamente en el 30º aniversario de la muerte aquí en Nairobi de Piero Pasolini (uno de los primeros focolarinos que trajo el carisma de la unidad a Africa ndr), hemos comenzado la conferencia en la Universidad Católica.
[fulltext] => La scuela panafricana ha sido uno de los eventos más fuertes que yo recuerde con la EdC. Estos pueblos (y los países representados eran muchos, de toda el Africa subsahariana) tienen una pureza en su adhesión al carisma de Chiara Lubich que me ha impresionado mucho. Les invitamos a hacer un pacto de compromiso para extender la Economía de Comunión en Africa, poniendo su firma en una hoja en blanco, significando que era una opción libre por un pacto serio y que sólo debía firmar quien sintiera esta vocación a la EdC por amor de Africa.
Muchísimos firmaron, con una gran solemnidad y ayer, en la misa con el Nuncio dejamos las 4 hojas de firmas en el altar.
Genevieve Sanze era quien debía llevarlas y decir una oración durante el ofertorio, pero ella me pidió que lo hiciera yo. Y yo, pillado de improviso, cuando traté de abrir la boca para decir más o menos "Señor, acoge estas firmas que son la vida que ofrecemos para que pueda extenderse en Africa una economía de comunión…”, me bloqueé y no conseguí hablar debido a la fuerte emoción que me embargaba.
En un instante me vino a la cabeza, como en una película, el sufrimiento de estos pueblos, mis hermanos europeos que vinieron a estas tierras a arrancar personas y recursos, tratándoles como esclavos, como medias personas. Entonces pensé en Chiara Lubich, en los muchos misioneros que vinieron aquí en siglos pasados, dando su vida (¡cuántos murieron!) poniendo en marcha obras sociales para aliviar los sufrimientos de estos pueblos, en nuestros focolarinos y focolarinas que han dado y siguen dando la vida. Pero sobre todo veía al centenar de personas que tenía delante, una a una, donándose para que también a través de la EdC Africa pueda encontrar su camino.

Había mucho amor y mucha esperanza en aquellas firmas. Y yo me bloqueé y quedé mal con el Nuncio (¡al que me habían presentado como responsable del proyecto!). Pero esas lágrimas crearon más fraternidad e igualdad con todos, tal vez para mostrar que no habíamos ido allí para hablar de teorías, sino que sentimos en nuestra piel las alegrías, esperanzas y dolores de su tierra.
La liturgia del primer día hablaba de la elección de los doce por Jesús. Hoy, la liturgia hablaba de cuando Jesús eligió a los 72 discípulos. Todo hablaba de misión, de apostolado. La liturgia nos acompaña siempre en estos momentos de fundación.
Estamos viviendo un momento importante: para muchos es como revivir algo parecido a la “bomba de Brasil”.
Stiamo vivendo un momento importante: per tanti è rivivere qualcosa di simile alla “bomba brasiliana”.
Concretamente:
• Se han levantado los primeros 15 socios del futuro parque empresarial de la Mariápolis Piero y ya han llegado los primeros fondos.
• Una decena de empresarios presentes se han sumado formalmente a la EdC con sus empresas y esto me parece algo inmenso.
Se han dibujado algunos proyectos concretos a iniciativa suya. En uno de ellos, en Burundi, el Bangko Kabayan entrará como socio en un programa de micro créditos, comenzando de esta manera su primera actividad fuera de Filipinas.
• Se ha formado la comisión panafricana de EdC, con Genevieve Sanze (miembro también de la Comisión Internacional) como coordinadora, dos secretarios en la Mariápolis Piero (que será la sede de esta comisión) y un representante de cada zona de Africa.
Teresa Ganzon, John Mundell, Leo Andringa, Giampietro y Elisa Parolin, Francesco Tortorella, y sus familias, han sido un don para todos.
La fiesta fue estupenda y muchos de los invitados (John y su mujer Julie, Giampietro, Leo y Anneke, Teresa, su marido Francis y su hija Alexandra) participaron con números artísticos.
Hermoso también el entendimiento entre todos, incluidos los responsables del Movimiento de los Focolares aquí. Aunque se trabaje mucho, hacerlo juntos hace que el yugo sea suave y ligero. Sobre todo hay mucha alegría, nos reímos mucho.
A partir de hoy estamos en la CUEA: Muchos participantes en la Escuela han venido, añadiéndose a los estudiantes y profesores de aquí. Hemos comenzado con el mensaje del Cardenal Presidente de Justicia y Paz, del Vaticano. Después, las ponencias sobre EdC y cultura africana, con un vivo diálogo e interés. La comida ha sido muy elegante. Por la tarde hemos continuado los trabajos. El contexto ha cambiado pero la sensación de estar viviendo días especiales es igualmente fuerte.
De este congreso debería surgir un curso permanente sobre EdC, a cargo de profesores de nuestro grupo.
Debemos invertir en Africa. Hay necesidad y entusiasmo. Estos pueblos más “jóvenes” (aunque estamos cerca del valle del Rift) tienen un hambre de vida y de futuro que es la precondición para comprender la EdC y antes aún el carisma de la unidad de Chiara Lubich. Si falta esta “hambre” no cabe esperar que nadie pueda entender el carisma. Aquí la gente quiere vivir. Me ha impresionado ver cuánto les gusta estudiar a los jóvenes de aquí. Para ellos entrar en la universidad es la empresa de su vida, porque significa futuro. Se ven jóvenes estudiando por la calle, bajo las farolas, porque no todos tienen luz en casa … (y pensaba en nuestros estudiantes, muchas veces desganados porque lo tienen todo y se les ha apagado el deseo). Sin este deseo y hambre de futuro nuestro movimiento no puede crecer.
Hemos tenido encuentros importantes, en el clima de la Palabra del Evangelio. En muchas mujeres africanas, bellas con una belleza perdida en occidente, he vuelto a ver
a las mujeres de los evangelios y de la Biblia, con su amor concreto por Jesús por los apóstoles y por los profetas. Africa habla mucho de mujeres (¡he comprendido por qué algunos han propuesto que se les de el Nobel de la paz a las mujeres de Africa!), porque en ellas se concentran las heridas más grandes y las mayores bendiciones de estos pueblos (incluidas nuestras focolarinas).
He vuelto a ver a Zaqueo, en un camerunés acomodado que en estos días ha querido donar una parte de sus bienes a la EdC: “Yo soy de Fontem, el movimiento me salvó la vida de niño, pudo estudiar en su College. Hoy he entendido que yo también tengo que dar". Y a Nicodemo, en un anciano de Duala que ha sentido las ganas de renacer del Espíritu, sumándose con su empresa a la EdC.
Pero sobre todo he visto a María, manos a la obra en su Obra (“Obra de María” es el nombre oficial del Movimiento de los Focolares ndr ), en los cantos ("mama Maria") cantados en bellas liturgias. María está muy presente en esta tierra. Podría continuar, pero ... no lo hago, porque mañana nos espera otro día intenso, que debe ser aún más hermoso. "De tu Espíritu, Señor, está llena la tierra".
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La economía es especialmente difícil, ya que encierra todas las contradicciones y heridas de estas tierras que han sido saqueadas sin piedad, en personas y recursos, durante siglos y lo siguen siendo todavía hoy. Se nota que los africanos tienen un gran deseo de “retomar el destino de Africa en sus manos” y aunque el Movimiento de los Focolares ha actuado de manera verdaderamente distinta a otros, con un verdadero trabajo de inculturación y de servicio a Africa, las heridas se perciben también aquí.
El carisma es como un mapa, que nos hace afrontar lo desconocido con la fundada esperanza de poder encontrar un “Nuevo Mundo” (aunque sea buscando tal vez las Indias). Pero el verdadero mapa lo dibujó Colón a su regreso. La economía de comunión africana sólo la podrán realizar los africanos, pero ahora hay que ponerse en marcha con la EdC que nace de un carisma. Después harán falta marinos, carabelas y capitanes, pero sobre todo la añoranza del mar (¡del mundo unido!), el deseo de partir a buscar un nuevo mundo. Sin esta añoranza nunca se acaba de partir. Así pues, “mapa” y “añoranza del mar”.
«La relación con los demás siempre es ambivalente. Puede ser “bendición” o “herida”, sgún nos haga o no felices. En efecto, si el hombre feliz necesita amigos y la amistad es cuestión de “reciprocidad” (no se puede imponer por ley o por contrato), entonces la felicidad siempre es frágil, porque depende de la libre respuesta de los demás. En este sentido el mercado es un sistema de mediaciones cuyo objetivo es precisamente eliminar la “herida” de la relación».
Aunque pueda parecer extraño, la esperanza es, o por lo menos debería ser, una virtud del mercado. Ya sabíamos que la esperanza era una virtud, concretamente una virtud teologal, como la fe y la caridad. Según la tradición cristiana occidental en estas tres virtudes, en cierto sentido, se fundamentan las demás virtudes (valor, templanza, fortaleza, prudencia …).
son también momentos propicios para hacer balances y trazar perspectivas. La EdC está viva y crece en la historia de hoy, entre las crisis y las esperanzas de nuestro tiempo. La propuesta que hizo Chiara de crear en primer lugar empresas y parques empresariales y después (en mayo de 1998) todo un movimiento cultural que diera “dignidad científica” a la praxis, no cayó en el vacío. Fue recogida por miles de personas, muchas de ellas dentro del Movimiento de los Focolares y otras, sobre todo últimamente, fuera de su seno. Un pueblo de personas diversas, unidas por el deseo de cultivar la tierra para que la semilla del carisma de la unidad, sembrada en el campo de la economía moderna, crezca siguiendo la ley inscrita en su ADN y produzca los frutos típicos del carisma recibido por Chiara como don para la humanidad de hoy y de mañana.
"Para criar a un niño hace falta la aldea entera", recita un conocido proverbio africano. Para que la familia pueda expresar todo su potencial cívico hace falta un nuevo pacto social, en un mundo sometido a rápidos y continuos cambios sociales y económicos. Pero este nuevo pacto social necesita una previa operación cultural: reivindicar para la familia el papel de sujeto económico global y no sólo el de agencia de consumo, ahorro y redistribución de la renta.
A finales de mayo del 2011 todo el mundo de la Economía de Comunión (EdC) se dará cita en Sao Paulo para volver a las raíces de esta experiencia y trazar nuevas perspectivas. La EdC está viva y crece en la historia de hoy, entre las crisis y esperanzas de nuestro tiempo. La propuesta inicial de Chiara Lubich, lanzada en mayo de 1991, de dar vida a empresas y parques empresariales y después (en mayo de 1998) a todo un movimiento cultural que otorgara “dignidad científica” a la praxis de las empresas, no cayó en el vacío. Fue recogida por miles de personas, en su mayoría dentro del Movimiento de los Focolares pero recientemente también fuera de él. Personas e instituciones que están tratando de hacer que aquella semilla fructifique.
Un episodio poco conocido de aquellos días volvió con fuerza a mi cabeza y a mi corazón. Al regresar de su viaje a Brasil, Chiara observó un detalle en el cuadro de “María desolada” que colgaba de la pared de su estudio desde que se lo regaló, hace muchos años, Igino Giordani: María estrechaba contra su pecho una corona de espinas. Ella se dio cuenta inmediatamente de la conexión con la “corona de espinas de la pobreza” que había visto en las favelas de Sao Paulo y que fue la chispa inspiradora de la EdC que acababa de nacer.
¿Ve alguna otra cosa detrá de esta crisis?
Esto hace que los desequilibrios financieros repercutan inevitablemente en el mundo de la empresa (causando la pérdida de puestos de trabajo, etc ).