Messaggero di S. Antonio

stdClass Object
(
    [id] => 19153
    [title] => El Dios no barato
    [alias] => il-dio-non-a-buon-mercato-2
    [introtext] => 

Dios nos perdona «setenta veces siete», pero no puede dar el paso decisivo por nosotros. Puede dar todos los pasos en nuestro lugar menos uno. En este único paso nuestro está el Dios «no barato», el Dios bíblico. 

Luigino Bruni

publicado en Il Messaggero di Sant'Antonio el 25/03/2022

Las palabras de los profetas bíblicos son las que mejor explican la frase, que permanece en parte misteriosa, de Dietrich Bonhoeffer: «La gracia es gratuita pero no barata» (El precio de la gracia; el seguimiento). Quien conoce un poco la lógica de los profetas, sabe bien que a estos no les gusta en absoluto el lenguaje económico para expresar la fe. Yo mismo, cuando veo que se aplica el lenguaje económico (mercado, precio) a la fe y a Dios, siempre reacciono con fuerza, porque cada vez estoy más convencido de que el uso del lenguaje económico para explicar la fe ha hecho daño a la religión bíblica, al cristianismo (y a la propia economía). ¿Qué quería decir Bonhoeffer? 

[fulltext] =>

Estudiando al profeta Oseas me ha parecido entender mejor esta expresión del gran teólogo y mártir alemán. A Oseas Dios le pide que se case con Gomer, una mujer infiel, adúltera, tal vez prostituta (Oseas cap.1), que siguió prostituyéndose a pesar de la tozuda fidelidad de Oseas (cap. 3). El profeta – como muchos hombres y mujeres – la siguió amando y tal vez perdonando después de cada traición, pero a pesar del amor del marido, Gomer no se curaba de su enfermedad moral. Oseas nos introduce en uno de los misterios más grandes de la vida, el misterio de la reciprocidad.

A la reciprocidad están asociadas las páginas más luminosas de nuestra vida junto a las más oscuras, y se necesitan unas a otras. Nadie disfrutaría de una reciprocidad no libre. Pero es precisamente dentro de esta libertad de la persona querida, necesaria y esencial para cualquier forma de amor, donde se encuentra la tragedia de la reciprocidad, de las familias, de la amistas, de las comunidades. El otro puede usar su libertad para no responder a nuestro amor, porque el otro es siempre más libre que nuestra necesidad y nuestro deseo de reciprocidad. Es necesaria nuestra necesidad de reciprocidad y es necesaria la libertad del otro de no satisfacerla.

Oseas y los profetas nos dicen algo más, que para muchos es escandaloso: Dios goza y sufre con nuestra reciprocidad. Dios se nos parece en todo, en los dolores y en las alegrías. La imagen de Dios impresa en el ser de cada hombre y cada mujer, uno de los mensajes más hermosos y audaces del Génesis, es otro lugar de la «buena fragilidad de Dios»: si nosotros nos parecemos a Dios (y por tanto Dios se parece a nosotros) también se nos parece en la incapacidad de controlar la reciprocidad. De este modo, la Biblia nos muestra un Dios que sufre por el pueblo que lo traiciona, por los hijos que no vuelven a casa. Y debemos mantenerlo en esta condición «necesitada» si no queremos obligar a Dios a coincidir con la idea moral que nos hemos hecho de Él (como hacen todas las ideologías teológicas), y así convertirlo en un dios amable, en un dios «barato».

Cuando Dios se hace tan alto y distante de nosotros como para dejar de parecérsenos, se convierte en un dios banal, que no salva a nadie, ni siquiera a sí mismo. Entonces, para perdonarnos Dios no tiene necesidad de nuestra parte; pero para curarnos sí. Nadie puede curarnos de nuestras enfermedades morales si nosotros no hacemos nuestra parte. Ninguna pareja se salva sin que ambos quieran volver a empezar. El Dios de la Biblia tiene tal respeto por la libertad humana que no obliga ni siquiera a la salvación. Aquí está la débil omnipotencia del Dios de los profetas, que ordena la órbita de las estrellas y los eclipses de la luna, pero no puede curar a una mujer infiel, y permanece impotente frente a nuestra tozuda infidelidad. Nos perdona «setenta veces siete», pero no puede dar por nosotros el paso decisivo. Puede dar todos los pasos en nuestro lugar menos uno. En este único paso está nuestro Dios «no barato». Aquí está el Dios bíblico. 

[checked_out] => 0 [checked_out_time] => 0000-00-00 00:00:00 [catid] => 889 [created] => 2022-03-25 07:55:48 [created_by] => 64 [created_by_alias] => Luigino Bruni [state] => 1 [modified] => 2022-03-31 15:36:43 [modified_by] => 64 [modified_by_name] => Antonella Ferrucci [publish_up] => 2022-03-25 07:55:48 [publish_down] => 0000-00-00 00:00:00 [images] => {"image_intro":"","float_intro":"","image_intro_alt":"","image_intro_caption":"","image_fulltext":"","float_fulltext":"","image_fulltext_alt":"","image_fulltext_caption":""} [urls] => {"urla":false,"urlatext":"","targeta":"","urlb":false,"urlbtext":"","targetb":"","urlc":false,"urlctext":"","targetc":""} [attribs] => {"article_layout":"","show_title":"","link_titles":"","show_tags":"","show_intro":"","info_block_position":"","info_block_show_title":"","show_category":"","link_category":"","show_parent_category":"","link_parent_category":"","show_associations":"","show_author":"","link_author":"","show_create_date":"","show_modify_date":"","show_publish_date":"","show_item_navigation":"","show_icons":"","show_print_icon":"","show_email_icon":"","show_vote":"","show_hits":"","show_noauth":"","urls_position":"","alternative_readmore":"","article_page_title":"","show_publishing_options":"","show_article_options":"","show_urls_images_backend":"","show_urls_images_frontend":"","helix_ultimate_image":"images\/2022\/03\/22\/Economia_marzo_2022@MSA_ant.jpg","helix_ultimate_image_alt_txt":"","spfeatured_image":"images\/2022\/03\/22\/Economia_marzo_2022@MSA_ant.jpg","helix_ultimate_article_format":"standard","helix_ultimate_audio":"","helix_ultimate_gallery":"","helix_ultimate_video":"","video":""} [metadata] => {"robots":"","author":"","rights":"","xreference":""} [metakey] => [metadesc] => [access] => 1 [hits] => 1196 [xreference] => [featured] => 1 [language] => es-ES [on_img_default] => [readmore] => 3217 [ordering] => 31 [category_title] => ES - MSA [category_route] => economia-civile/it-editoriali-vari/it-msa [category_access] => 1 [category_alias] => es-msa [published] => 1 [parents_published] => 1 [lft] => 77 [author] => Luigino Bruni [author_email] => ferrucci.anto@gmail.com [parent_title] => IT - Editoriali vari [parent_id] => 893 [parent_route] => economia-civile/it-editoriali-vari [parent_alias] => it-editoriali-vari [rating] => 0 [rating_count] => 0 [alternative_readmore] => [layout] => [params] => Joomla\Registry\Registry Object ( [data:protected] => stdClass Object ( [article_layout] => _:default [show_title] => 1 [link_titles] => 1 [show_intro] => 1 [info_block_position] => 0 [info_block_show_title] => 1 [show_category] => 1 [link_category] => 1 [show_parent_category] => 1 [link_parent_category] => 1 [show_associations] => 0 [flags] => 1 [show_author] => 0 [link_author] => 0 [show_create_date] => 1 [show_modify_date] => 0 [show_publish_date] => 1 [show_item_navigation] => 1 [show_vote] => 0 [show_readmore] => 0 [show_readmore_title] => 0 [readmore_limit] => 100 [show_tags] => 1 [show_icons] => 1 [show_print_icon] => 1 [show_email_icon] => 1 [show_hits] => 0 [record_hits] => 1 [show_noauth] => 0 [urls_position] => 1 [captcha] => [show_publishing_options] => 1 [show_article_options] => 1 [save_history] => 1 [history_limit] => 10 [show_urls_images_frontend] => 0 [show_urls_images_backend] => 1 [targeta] => 0 [targetb] => 0 [targetc] => 0 [float_intro] => left [float_fulltext] => left [category_layout] => _:blog [show_category_heading_title_text] => 0 [show_category_title] => 0 [show_description] => 0 [show_description_image] => 0 [maxLevel] => 0 [show_empty_categories] => 0 [show_no_articles] => 1 [show_subcat_desc] => 0 [show_cat_num_articles] => 0 [show_cat_tags] => 1 [show_base_description] => 1 [maxLevelcat] => -1 [show_empty_categories_cat] => 0 [show_subcat_desc_cat] => 0 [show_cat_num_articles_cat] => 0 [num_leading_articles] => 0 [num_intro_articles] => 14 [num_columns] => 2 [num_links] => 0 [multi_column_order] => 1 [show_subcategory_content] => -1 [show_pagination_limit] => 1 [filter_field] => hide [show_headings] => 1 [list_show_date] => 0 [date_format] => [list_show_hits] => 1 [list_show_author] => 1 [list_show_votes] => 0 [list_show_ratings] => 0 [orderby_pri] => none [orderby_sec] => rdate [order_date] => published [show_pagination] => 2 [show_pagination_results] => 1 [show_featured] => show [show_feed_link] => 1 [feed_summary] => 0 [feed_show_readmore] => 0 [sef_advanced] => 1 [sef_ids] => 1 [custom_fields_enable] => 1 [show_page_heading] => 0 [layout_type] => blog [menu_text] => 1 [menu_show] => 1 [secure] => 0 [helixultimatemenulayout] => {"width":600,"menualign":"right","megamenu":0,"showtitle":1,"faicon":"","customclass":"","dropdown":"right","badge":"","badge_position":"","badge_bg_color":"","badge_text_color":"","layout":[]} [helixultimate_enable_page_title] => 1 [helixultimate_page_title_alt] => Economia Civile [helixultimate_page_subtitle] => Messaggero di S. Antonio [helixultimate_page_title_heading] => h2 [page_title] => Messaggero di S. Antonio [page_description] => [page_rights] => [robots] => [access-view] => 1 ) [initialized:protected] => 1 [separator] => . ) [displayDate] => 2022-03-25 07:55:48 [tags] => Joomla\CMS\Helper\TagsHelper Object ( [tagsChanged:protected] => [replaceTags:protected] => [typeAlias] => [itemTags] => Array ( ) ) [slug] => 19153:il-dio-non-a-buon-mercato-2 [parent_slug] => 893:it-editoriali-vari [catslug] => 889:es-msa [event] => stdClass Object ( [afterDisplayTitle] => [beforeDisplayContent] => [afterDisplayContent] => ) [text] =>

Dios nos perdona «setenta veces siete», pero no puede dar el paso decisivo por nosotros. Puede dar todos los pasos en nuestro lugar menos uno. En este único paso nuestro está el Dios «no barato», el Dios bíblico. 

Luigino Bruni

publicado en Il Messaggero di Sant'Antonio el 25/03/2022

Las palabras de los profetas bíblicos son las que mejor explican la frase, que permanece en parte misteriosa, de Dietrich Bonhoeffer: «La gracia es gratuita pero no barata» (El precio de la gracia; el seguimiento). Quien conoce un poco la lógica de los profetas, sabe bien que a estos no les gusta en absoluto el lenguaje económico para expresar la fe. Yo mismo, cuando veo que se aplica el lenguaje económico (mercado, precio) a la fe y a Dios, siempre reacciono con fuerza, porque cada vez estoy más convencido de que el uso del lenguaje económico para explicar la fe ha hecho daño a la religión bíblica, al cristianismo (y a la propia economía). ¿Qué quería decir Bonhoeffer? 

[jcfields] => Array ( ) [type] => intro [oddeven] => item-odd )
El Dios no barato

El Dios no barato

Dios nos perdona «setenta veces siete», pero no puede dar el paso decisivo por nosotros. Puede dar todos los pasos en nuestro lugar menos uno. En este único paso nuestro está el Dios «no barato», el Dios bíblico.  Luigino Bruni publicado en Il Messaggero di Sant'Antonio el 25/03/2022 Las palabras...
stdClass Object
(
    [id] => 18939
    [title] => A.A.A. Se busca un nuevo Concilio
    [alias] => a-a-a-se-busca-un-nuevo-concilio
    [introtext] => 

En un momento en que el capitalismo está mostrando su insuficiencia para salvar el planeta y a los pobres, el pontificado de Francisco plantea importantes retos para la vida económica y financiera.

Luigino Bruni

Original italiano publicado en Il Messaggero di Sant'Antonio el 24/06/2021.

El 25 de enero de 1959, el papa Juan XXIII, apenas tres meses después de su elección, convocó el Concilio ecuménico Vaticano II. Italia se encontraba en pleno boom económico, los movimientos juveniles del 68 aún estaban lejos y los Beatles ni siquiera se habían juntado. Aquel anciano papa fue capaz de soñar una Iglesia y un mundo que aún no existían. Juan XXIII y con él la Iglesia (buena parte de ella) fue capaz de leer los signos de los tiempos antes de que el tiempo cambiara. Vio, leyó y dio voz a las señales débiles de su tiempo. Y después actuó, convocando un Concilio que cambió la Iglesia antes de que lo hiciera la sociedad civil, saliendo al encuentro del Espíritu en el momento/kairos oportuno. 

[fulltext] =>

La enorme dimensión epocal de aquel Concilio dependió, entre otras cosas, de su capacidad para anticipar los tiempos. La Iglesia católica, considerada un icono de la lentitud de los procesos de cambio cultural, fue más rápida que la sociedad civil. Comprendió antes que ella las demandas de participación, de comunidad, de protagonismo del pueblo, de superación de ciertas estructuras jerárquicas inadecuadas, de recuperación de la centralidad de la Escritura, y de más espacio y escucha para las personas.

Hoy el papa Francisco se encuentra en una condición, subjetiva y objetiva, parecida a la de Juan XXIII. Con la Laudato si’ y la Fratelli tutti ha puesto en el centro la dimensión económica y ecológica. Y en un momento en que el capitalismo está mostrando su insuficiencia para salvar el planeta y a los pobres, el pontificado de Francisco plantea importantes retos para la vida económica y financiera.

Si el papa Francisco quisiera, como gran herencia suya, convocar un Concilio Vaticano III – creo que sería muy útil y necesario – muy probablemente lo centraría en la economía y en la ecología. Las señales de que la economía que ha regido el mundo durante los últimos dos siglos no es adecuada para los nuevos desafíos ambientales y sociales comienzan a ser muy fuertes. El papa Francisco es la única autoridad ética mundial que está desarrollando una reflexión profunda y sistemática sobre la crisis del capitalismo y sobre su destino, y para comprenderlo basta interpretar el movimiento de jóvenes economistas y empresarios lanzado por él: The economy of Francesco (francescoeconomy.org).

Ahora el reto consiste en que su acción y su pensamiento se conviertan en la acción y el pensamiento de la Iglesia entera. El concilio ecuménico es el instrumento adecuado para este paso de la profecía individual de un pontífice a la profecía eclesial colectiva. Ciertamente sería un acontecimiento distinto al de Juan XXIII (y Pablo VI), porque hoy involucrar a todos los obispos del mundo (que han crecido mucho en número) exige  instrumentos distintos. Y sobre todo porque, después del Vaticano II, un nuevo concilio ecuménico no podría ser un asunto exclusivamente de obispos sin incluir seriamente la participación de los laicos. Tampoco podría ser una cosa solo de hombres, sin incluir seriamente la participación de las mujeres. Ni una cosa solo de adultos, sin incluir seriamente la participación de los jóvenes, Ni tampoco una cosa solo de católicos, sin incluir a las demás Iglesias y religiones y a los ateos de buena voluntad.

La Iglesia de Francisco dispone hoy de los recursos necesarios para preparar el cambio a una nueva época, la del «capitalismo» después del capitalismo. Porque una nueva cultura y una nueva praxis económica no tienen necesidad solo de nuevas técnicas, leyes y teorías, sino de un nuevo espíritu que no se aprende en las escuelas de negocios ni en las universidades. El espíritu nace del alma de las personas y de los pueblos. Francisco lo sabe bien, y su Iglesia puede dárselo a todos.

Credits Foto: © Giuliano Dinon / Archivio MSA

[checked_out] => 0 [checked_out_time] => 0000-00-00 00:00:00 [catid] => 889 [created] => 2021-07-06 14:26:58 [created_by] => 64 [created_by_alias] => Luigino Bruni [state] => 1 [modified] => 2021-07-08 09:09:51 [modified_by] => 64 [modified_by_name] => Antonella Ferrucci [publish_up] => 2021-07-06 14:26:58 [publish_down] => 0000-00-00 00:00:00 [images] => {"image_intro":"","float_intro":"","image_intro_alt":"","image_intro_caption":"","image_fulltext":"","float_fulltext":"","image_fulltext_alt":"","image_fulltext_caption":""} [urls] => {"urla":false,"urlatext":"","targeta":"","urlb":false,"urlbtext":"","targetb":"","urlc":false,"urlctext":"","targetc":""} [attribs] => {"article_layout":"","show_title":"","link_titles":"","show_tags":"","show_intro":"","info_block_position":"","info_block_show_title":"","show_category":"","link_category":"","show_parent_category":"","link_parent_category":"","show_associations":"","show_author":"","link_author":"","show_create_date":"","show_modify_date":"","show_publish_date":"","show_item_navigation":"","show_icons":"","show_print_icon":"","show_email_icon":"","show_vote":"","show_hits":"","show_noauth":"","urls_position":"","alternative_readmore":"","article_page_title":"","show_publishing_options":"","show_article_options":"","show_urls_images_backend":"","show_urls_images_frontend":"","helix_ultimate_image":"images\/2021\/06\/24\/Nuovo_concilio@MSA.jpg","helix_ultimate_image_alt_txt":"","spfeatured_image":"images\/2021\/06\/24\/Nuovo_concilio@MSA.jpg","helix_ultimate_article_format":"standard","helix_ultimate_audio":"","helix_ultimate_gallery":"","helix_ultimate_video":"","video":""} [metadata] => {"robots":"","author":"","rights":"","xreference":""} [metakey] => [metadesc] => [access] => 1 [hits] => 1285 [xreference] => [featured] => 1 [language] => es-ES [on_img_default] => [readmore] => 3377 [ordering] => 148 [category_title] => ES - MSA [category_route] => economia-civile/it-editoriali-vari/it-msa [category_access] => 1 [category_alias] => es-msa [published] => 1 [parents_published] => 1 [lft] => 77 [author] => Luigino Bruni [author_email] => ferrucci.anto@gmail.com [parent_title] => IT - Editoriali vari [parent_id] => 893 [parent_route] => economia-civile/it-editoriali-vari [parent_alias] => it-editoriali-vari [rating] => 0 [rating_count] => 0 [alternative_readmore] => [layout] => [params] => Joomla\Registry\Registry Object ( [data:protected] => stdClass Object ( [article_layout] => _:default [show_title] => 1 [link_titles] => 1 [show_intro] => 1 [info_block_position] => 0 [info_block_show_title] => 1 [show_category] => 1 [link_category] => 1 [show_parent_category] => 1 [link_parent_category] => 1 [show_associations] => 0 [flags] => 1 [show_author] => 0 [link_author] => 0 [show_create_date] => 1 [show_modify_date] => 0 [show_publish_date] => 1 [show_item_navigation] => 1 [show_vote] => 0 [show_readmore] => 0 [show_readmore_title] => 0 [readmore_limit] => 100 [show_tags] => 1 [show_icons] => 1 [show_print_icon] => 1 [show_email_icon] => 1 [show_hits] => 0 [record_hits] => 1 [show_noauth] => 0 [urls_position] => 1 [captcha] => [show_publishing_options] => 1 [show_article_options] => 1 [save_history] => 1 [history_limit] => 10 [show_urls_images_frontend] => 0 [show_urls_images_backend] => 1 [targeta] => 0 [targetb] => 0 [targetc] => 0 [float_intro] => left [float_fulltext] => left [category_layout] => _:blog [show_category_heading_title_text] => 0 [show_category_title] => 0 [show_description] => 0 [show_description_image] => 0 [maxLevel] => 0 [show_empty_categories] => 0 [show_no_articles] => 1 [show_subcat_desc] => 0 [show_cat_num_articles] => 0 [show_cat_tags] => 1 [show_base_description] => 1 [maxLevelcat] => -1 [show_empty_categories_cat] => 0 [show_subcat_desc_cat] => 0 [show_cat_num_articles_cat] => 0 [num_leading_articles] => 0 [num_intro_articles] => 14 [num_columns] => 2 [num_links] => 0 [multi_column_order] => 1 [show_subcategory_content] => -1 [show_pagination_limit] => 1 [filter_field] => hide [show_headings] => 1 [list_show_date] => 0 [date_format] => [list_show_hits] => 1 [list_show_author] => 1 [list_show_votes] => 0 [list_show_ratings] => 0 [orderby_pri] => none [orderby_sec] => rdate [order_date] => published [show_pagination] => 2 [show_pagination_results] => 1 [show_featured] => show [show_feed_link] => 1 [feed_summary] => 0 [feed_show_readmore] => 0 [sef_advanced] => 1 [sef_ids] => 1 [custom_fields_enable] => 1 [show_page_heading] => 0 [layout_type] => blog [menu_text] => 1 [menu_show] => 1 [secure] => 0 [helixultimatemenulayout] => {"width":600,"menualign":"right","megamenu":0,"showtitle":1,"faicon":"","customclass":"","dropdown":"right","badge":"","badge_position":"","badge_bg_color":"","badge_text_color":"","layout":[]} [helixultimate_enable_page_title] => 1 [helixultimate_page_title_alt] => Economia Civile [helixultimate_page_subtitle] => Messaggero di S. Antonio [helixultimate_page_title_heading] => h2 [page_title] => Messaggero di S. Antonio [page_description] => [page_rights] => [robots] => [access-view] => 1 ) [initialized:protected] => 1 [separator] => . ) [displayDate] => 2021-07-06 14:26:58 [tags] => Joomla\CMS\Helper\TagsHelper Object ( [tagsChanged:protected] => [replaceTags:protected] => [typeAlias] => [itemTags] => Array ( [0] => stdClass Object ( [tag_id] => 23 [id] => 23 [parent_id] => 1 [lft] => 43 [rgt] => 44 [level] => 1 [path] => msa [title] => Le virtù del mercato, MSA [alias] => msa [note] => [description] => [published] => 1 [checked_out] => 0 [checked_out_time] => 0000-00-00 00:00:00 [access] => 1 [params] => {"tag_layout":"","tag_link_class":"label label-info"} [metadesc] => [metakey] => [metadata] => {"author":"","robots":""} [created_user_id] => 609 [created_time] => 2019-01-05 16:12:28 [created_by_alias] => [modified_user_id] => 609 [modified_time] => 2020-08-01 12:25:36 [images] => {"image_intro":"","float_intro":"","image_intro_alt":"","image_intro_caption":"","image_fulltext":"","float_fulltext":"","image_fulltext_alt":"","image_fulltext_caption":""} [urls] => {} [hits] => 22512 [language] => * [version] => 1 [publish_up] => 2019-01-05 15:12:28 [publish_down] => 2019-01-05 15:12:28 ) ) ) [slug] => 18939:a-a-a-se-busca-un-nuevo-concilio [parent_slug] => 893:it-editoriali-vari [catslug] => 889:es-msa [event] => stdClass Object ( [afterDisplayTitle] => [beforeDisplayContent] => [afterDisplayContent] => ) [text] =>

En un momento en que el capitalismo está mostrando su insuficiencia para salvar el planeta y a los pobres, el pontificado de Francisco plantea importantes retos para la vida económica y financiera.

Luigino Bruni

Original italiano publicado en Il Messaggero di Sant'Antonio el 24/06/2021.

El 25 de enero de 1959, el papa Juan XXIII, apenas tres meses después de su elección, convocó el Concilio ecuménico Vaticano II. Italia se encontraba en pleno boom económico, los movimientos juveniles del 68 aún estaban lejos y los Beatles ni siquiera se habían juntado. Aquel anciano papa fue capaz de soñar una Iglesia y un mundo que aún no existían. Juan XXIII y con él la Iglesia (buena parte de ella) fue capaz de leer los signos de los tiempos antes de que el tiempo cambiara. Vio, leyó y dio voz a las señales débiles de su tiempo. Y después actuó, convocando un Concilio que cambió la Iglesia antes de que lo hiciera la sociedad civil, saliendo al encuentro del Espíritu en el momento/kairos oportuno. 

[jcfields] => Array ( ) [type] => intro [oddeven] => item-even )
A.A.A. Se busca un nuevo Concilio

A.A.A. Se busca un nuevo Concilio

En un momento en que el capitalismo está mostrando su insuficiencia para salvar el planeta y a los pobres, el pontificado de Francisco plantea importantes retos para la vida económica y financiera. Luigino Bruni Original italiano publicado en Il Messaggero di Sant'Antonio el 24/06/2021. El 25 de ...
stdClass Object
(
    [id] => 16827
    [title] => La elegancia del único vestido
    [alias] => l-eleganza-dell-unico-vestito-2
    [introtext] => 

No generaremos ningún modelo nuevo de desarrollo si no aprendemos a apreciar de nuevo la riqueza del poco.

Luigino Bruni

Original italiano publicado en Il Messaggero di Sant'Antonio el 16/01/2020.

Por mucho que nuestra cultura - y tal vez todas las culturas - asocie sus valores positivos a alguna forma de riqueza (material, espiritual, moral, afectiva…), no debemos olvidar que, en realidad, también la pobreza tiene valores, virtudes e incluso cierta belleza.

[fulltext] =>

Occidente, y el capitalismo de manera particular, ha construido su civilización sobre la idea de que es mejor tener muchas cosas que pocas, y que, por consiguiente, la acumulación, la suma, de bienes es una parte esencial del bienestar. Oriente (pensemos en la sabiduría de Gandhi), durante mucho tiempo, ha pensado de otra manera: creía que la felicidad consistía en educar los deseos, en aprender el arte de disfrutar de lo que se tiene, sin cultivar la envidia ni la rabia por lo que no se posee.

Pero estos valores del «poco» no han sido los valores de la economía capitalista, y mucho menos de la post-capitalista, donde hemos pasado de la suma a la multiplicación, en una insaciabilidad que constituye el primer motor de nuestro modelo de desarrollo: nos sentimos insatisfechos, entonces pensamos que nuestro descontento se debe a que no tenemos lo suficiente, y  nos afanamos en aumentar la cantidad de cosas, en acumularlas, pero después nos damos cuenta de que los bienes anhelados no nos hacen felices, sin embargo pensamos que eso es debido a que aún no poseemos lo suficiente… Y el tiovivo sigue dando vueltas, y el PIB sigue creciendo, gracias a nuestra infelicidad y a nuestras ilusiones. Llevamos años jugando a este juego, pero hoy el analfabetismo espiritual nos impide reconocer la gran ilusión. El juego se nos presenta como la realidad, y nosotros nos lo creemos.

Me acuerdo mucho de mi abuela Marietta, que tuvo el don de vivir una larga vida, y yo el don de tenerla a mi lado de adulto. Era pobre, aunque no indigente de lo necesario para vivir. Era una campesina madre de siete hijas mujeres. Cuando iba de niño a las fiestas de su pueblo, veía que ella se ponía el vestido bueno, el de los días especiales. Recuerdo que siempre era el mismo. Lo usaba apenas unas horas (generalmente para la Misa y poco más) y luego lo guardaba celosamente cubierto con un plástico con naftalina. Pero esa elegancia suya, esa forma de vestir con una dignidad distinta, esa discreción natural, mezcla de timidez y orgullo por llevar puesto algo hermoso, especial y cuidadosamente guardado, no la he vuelto a ver en los muchos vestidos de sus hijas y nueras (aunque sean tan dignas y hermosas como ella). Es la elegancia del único vestido, que se parece mucho a la de los pájaros del cielo y supera a la de Salomón y sus mil ropajes, e incluso a la de la reina de Saba, que debe haber sido verdaderamente magnífica.

Sin embargo, sí que he visto muchas veces esa elegancia del único vestido en mis viajes a Brasil, a África y a Asia. Allí, conociendo a hombres y sobre todo mujeres pobres, he vuelto a ver el vestido de mi abuela y con él he vuelto a ver su espléndida dignidad. Saber valorar y guardar unas pocas cosas es parte de la riqueza de la pobreza. El hecho de guardarlos da valor e importancia a esos bienes.

Hay una felicidad característica en saber que una cosa que poseemos es única y especial. Sin embargo, la gran ilusión del capitalismo intenta convencernos de que no hay nada único, nada especial, sino que todo puede multiplicarse hasta el infinito: esta es su promesa de vida eterna, para las cosas y casi también para nosotros.

Si hubiéramos conservado los valores de las mujeres campesinas del siglo pasado, no habríamos depredado el planeta. No generaremos ningún modelo nuevo de desarrollo si no aprendemos a apreciar de nuevo la riqueza del poco.

Credits foto: @Giuliano Dinon / Archivio MSA

[checked_out] => 0 [checked_out_time] => 0000-00-00 00:00:00 [catid] => 889 [created] => 2020-01-17 09:41:19 [created_by] => 64 [created_by_alias] => Luigino Bruni [state] => 1 [modified] => 2020-08-10 13:35:27 [modified_by] => 609 [modified_by_name] => Super User [publish_up] => 2020-01-17 09:41:19 [publish_down] => 0000-00-00 00:00:00 [images] => {"image_intro":"","float_intro":"","image_intro_alt":"","image_intro_caption":"","image_fulltext":"","float_fulltext":"","image_fulltext_alt":"","image_fulltext_caption":""} [urls] => {"urla":false,"urlatext":"","targeta":"","urlb":false,"urlbtext":"","targetb":"","urlc":false,"urlctext":"","targetc":""} [attribs] => {"article_layout":"","show_title":"","link_titles":"","show_tags":"","show_intro":"","info_block_position":"","info_block_show_title":"","show_category":"","link_category":"","show_parent_category":"","link_parent_category":"","show_associations":"","show_author":"","link_author":"","show_create_date":"","show_modify_date":"","show_publish_date":"","show_item_navigation":"","show_icons":"","show_print_icon":"","show_email_icon":"","show_vote":"","show_hits":"","show_noauth":"","urls_position":"","alternative_readmore":"","article_page_title":"","show_publishing_options":"","show_article_options":"","show_urls_images_backend":"","show_urls_images_frontend":"","helix_ultimate_image":"images\/2020\/01\/17\/Eleganza@MSA.jpg","helix_ultimate_image_alt_txt":"","helix_ultimate_article_format":"standard","gallery":"","helix_ultimate_audio":"","helix_ultimate_video":"","link_title":"","link_url":"","quote_text":"","quote_author":"","post_status":""} [metadata] => {"robots":"","author":"","rights":"","xreference":""} [metakey] => [metadesc] => [access] => 1 [hits] => 1382 [xreference] => [featured] => 1 [language] => es-ES [on_img_default] => [readmore] => 3696 [ordering] => 157 [category_title] => ES - MSA [category_route] => economia-civile/it-editoriali-vari/it-msa [category_access] => 1 [category_alias] => es-msa [published] => 1 [parents_published] => 1 [lft] => 77 [author] => Luigino Bruni [author_email] => ferrucci.anto@gmail.com [parent_title] => IT - Editoriali vari [parent_id] => 893 [parent_route] => economia-civile/it-editoriali-vari [parent_alias] => it-editoriali-vari [rating] => 0 [rating_count] => 0 [alternative_readmore] => [layout] => [params] => Joomla\Registry\Registry Object ( [data:protected] => stdClass Object ( [article_layout] => _:default [show_title] => 1 [link_titles] => 1 [show_intro] => 1 [info_block_position] => 0 [info_block_show_title] => 1 [show_category] => 1 [link_category] => 1 [show_parent_category] => 1 [link_parent_category] => 1 [show_associations] => 0 [flags] => 1 [show_author] => 0 [link_author] => 0 [show_create_date] => 1 [show_modify_date] => 0 [show_publish_date] => 1 [show_item_navigation] => 1 [show_vote] => 0 [show_readmore] => 0 [show_readmore_title] => 0 [readmore_limit] => 100 [show_tags] => 1 [show_icons] => 1 [show_print_icon] => 1 [show_email_icon] => 1 [show_hits] => 0 [record_hits] => 1 [show_noauth] => 0 [urls_position] => 1 [captcha] => [show_publishing_options] => 1 [show_article_options] => 1 [save_history] => 1 [history_limit] => 10 [show_urls_images_frontend] => 0 [show_urls_images_backend] => 1 [targeta] => 0 [targetb] => 0 [targetc] => 0 [float_intro] => left [float_fulltext] => left [category_layout] => _:blog [show_category_heading_title_text] => 0 [show_category_title] => 0 [show_description] => 0 [show_description_image] => 0 [maxLevel] => 0 [show_empty_categories] => 0 [show_no_articles] => 1 [show_subcat_desc] => 0 [show_cat_num_articles] => 0 [show_cat_tags] => 1 [show_base_description] => 1 [maxLevelcat] => -1 [show_empty_categories_cat] => 0 [show_subcat_desc_cat] => 0 [show_cat_num_articles_cat] => 0 [num_leading_articles] => 0 [num_intro_articles] => 14 [num_columns] => 2 [num_links] => 0 [multi_column_order] => 1 [show_subcategory_content] => -1 [show_pagination_limit] => 1 [filter_field] => hide [show_headings] => 1 [list_show_date] => 0 [date_format] => [list_show_hits] => 1 [list_show_author] => 1 [list_show_votes] => 0 [list_show_ratings] => 0 [orderby_pri] => none [orderby_sec] => rdate [order_date] => published [show_pagination] => 2 [show_pagination_results] => 1 [show_featured] => show [show_feed_link] => 1 [feed_summary] => 0 [feed_show_readmore] => 0 [sef_advanced] => 1 [sef_ids] => 1 [custom_fields_enable] => 1 [show_page_heading] => 0 [layout_type] => blog [menu_text] => 1 [menu_show] => 1 [secure] => 0 [helixultimatemenulayout] => {"width":600,"menualign":"right","megamenu":0,"showtitle":1,"faicon":"","customclass":"","dropdown":"right","badge":"","badge_position":"","badge_bg_color":"","badge_text_color":"","layout":[]} [helixultimate_enable_page_title] => 1 [helixultimate_page_title_alt] => Economia Civile [helixultimate_page_subtitle] => Messaggero di S. Antonio [helixultimate_page_title_heading] => h2 [page_title] => Messaggero di S. Antonio [page_description] => [page_rights] => [robots] => [access-view] => 1 ) [initialized:protected] => 1 [separator] => . ) [displayDate] => 2020-01-17 09:41:19 [tags] => Joomla\CMS\Helper\TagsHelper Object ( [tagsChanged:protected] => [replaceTags:protected] => [typeAlias] => [itemTags] => Array ( ) ) [slug] => 16827:l-eleganza-dell-unico-vestito-2 [parent_slug] => 893:it-editoriali-vari [catslug] => 889:es-msa [event] => stdClass Object ( [afterDisplayTitle] => [beforeDisplayContent] => [afterDisplayContent] => ) [text] =>

No generaremos ningún modelo nuevo de desarrollo si no aprendemos a apreciar de nuevo la riqueza del poco.

Luigino Bruni

Original italiano publicado en Il Messaggero di Sant'Antonio el 16/01/2020.

Por mucho que nuestra cultura - y tal vez todas las culturas - asocie sus valores positivos a alguna forma de riqueza (material, espiritual, moral, afectiva…), no debemos olvidar que, en realidad, también la pobreza tiene valores, virtudes e incluso cierta belleza.

[jcfields] => Array ( ) [type] => intro [oddeven] => item-odd )
La elegancia del único vestido

La elegancia del único vestido

No generaremos ningún modelo nuevo de desarrollo si no aprendemos a apreciar de nuevo la riqueza del poco. Luigino Bruni Original italiano publicado en Il Messaggero di Sant'Antonio el 16/01/2020. Por mucho que nuestra cultura - y tal vez todas las culturas - asocie sus valores positivos a...
stdClass Object
(
    [id] => 16924
    [title] => Hijos del mundo, hijos nuestros
    [alias] => hijos-del-mundo-hijos-nuestros
    [introtext] => 

Cada joven es hijo de todos, no solo de sus padres. Cada niño que nace es un habitante de la tierra y por tanto prójimo (próximo). En base a esta ley natural y cristiana fundamos Europa. Siguiendo el ejemplo de Abraham y Sara.

Luigino Bruni

Publicado en Messaggero di sant'Antonio el 11/07/2018

Figlidelmondo MSA luglio ridRecientemente he viajado a España (a Valencia) para conocer un centro de acogida de inmigrantes (Dorothy Day), donde algunos empresarios de Economía de Comunión están intentando crear puestos de trabajo para jóvenes inmigrantes procedentes sobre todo de África. Durante el diálogo espontáneo con una decena de estos jóvenes, que rondaban los 20 años de edad, una persona les preguntaba: «¿Cuáles son tus sueños?» «Ser mecánico, fontanero, modista…» respondían ellos. Escuchando sus palabras, en muchos momentos mezcladas con lágrimas (suyas y nuestras), he vuelto a entender que cada uno de estos jóvenes es hijo nuestro y no solo de sus padres. Cada hijo es también hijo mío. Cada niño que nace es un habitante de la tierra y por tanto prójimo (próximo). El próximo no es el vecino geográfico, religioso o étnico. Es una de las grandes enseñanzas de la parábola del Buen Samaritano.

[fulltext] =>

En base a esta ley natural y cristiana fundamos Europa, acogimos a los soldados ingleses y alemanes que llamaban, fugitivos y atemorizados, a las puertas de las casas de nuestros abuelos. Ellos llevaban un uniforme distinto al de los hijos que estaban en el frente, pero en cuanto les miraban a los ojos, húmedos y temerosos, entendían que antes que “extranjeros” eran muchachos, y por tanto hijos. Y les abrían las puertas, los escondían, arriesgando su vida, en las bodegas y en los establos, y compartían con ellos el poco pan que tenían. Aquellos muchachos acogidos en casa les hicieron menos seguros pero más humanos.

Esta es la Europa cristiana, estas son las raíces, recubiertas de lágrimas y de ágape, de nuestro gran continente. Hemos sido capaces de guerras fratricidas, de horrores infinitos en los lagers, pero también hemos sido capaces de reconocer a un hijo en un muchacho con un uniforme de distinto color. Las bendiciones civiles y económicas de la Europa de la posguerra fueron fruto también de esta gran capacidad de acogida, que nos permitió pensar en la Comunidad Europea, cuando en las montañas todavía se combatía la guerra civil. Las primeras cartas de la Constitución republicana y, después, de los tratados económicos europeos, fueron escritas por mujeres y hombres que supieron abrir una puerta y compartir el pan, convirtiéndose en compañeros (cum‐panis) de forasteros. Muchos de ellos eran analfabetos, pero supieron escribir estas maravillosas palabras con su carne, echando mano de su humanidad más profunda.

Hoy estamos conociendo otras guerras. No se combaten en nuestras montañas, sino más allá del mar, en otras montañas. Los jóvenes siguen llegando, atemorizados y fugitivos, y llaman a nuestras puertas. Pero la distancia del dolor y la pietas cristiana de nuestros abuelos y padres nos hace mucho más difícil abrir las puertas, que demasiadas veces dejamos cerradas, y justificamos esta cerrazón con nuevas‐antiguas ideologías.

Sin embargo, también hoy el límite entre la civilización y la barbarie se encuentra precisamente en las respuestas concretas que damos a los sueños de estos jóvenes. Podemos comportarnos como los cíclopes, que devoraban a sus invitados, o como los habitantes de Sodoma que violaban a sus huéspedes. Pero también podemos elegir comportarnos como los acogedores feacios, o como Abraham y Sara, que acogieron bajo su tienda del encinar de Mambré a los tres hombres que les anunciaron el nacimiento del hijo de la promesa cuando ambos eran ya ancianos. Tres forasteros acogidos les llevaron vida y un hijo. En la tierra prometida no hay puertas cerradas.

En el ADN de nuestro humanismo están tanto los cíclopes como los feacios, están los habitantes de Sodoma y Abraham. Cada generación debe realizar su elección y decidir de qué parte quiere estar: si quiere ver el color del uniforme o ver a los jóvenes‐hijos que lo llevan. Una cosa es cierta: la vida, los niños y el futuro solo están de parte de los feacios, de Sara y de Abraham. “No os olvidéis de la hospitalidad; gracias a ella hospedaron algunos, sin saberlo, a ángeles” (Carta a los Hebreos 13,2)

descargar el artículo en pdf

[checked_out] => 0 [checked_out_time] => 0000-00-00 00:00:00 [catid] => 889 [created] => 2018-07-11 07:34:28 [created_by] => 64 [created_by_alias] => Luigino Bruni [state] => 1 [modified] => 2020-08-10 13:35:27 [modified_by] => 609 [modified_by_name] => Super User [publish_up] => 2018-07-11 07:34:58 [publish_down] => 0000-00-00 00:00:00 [images] => {"image_intro":"","float_intro":"","image_intro_alt":"","image_intro_caption":"","image_fulltext":"","float_fulltext":"","image_fulltext_alt":"","image_fulltext_caption":""} [urls] => {"urla":false,"urlatext":"","targeta":"","urlb":false,"urlbtext":"","targetb":"","urlc":false,"urlctext":"","targetc":""} [attribs] => {"article_layout":"","show_title":"","link_titles":"","show_tags":"","show_intro":"","info_block_position":"","info_block_show_title":"","show_category":"","link_category":"","show_parent_category":"","link_parent_category":"","show_associations":"","show_author":"","link_author":"","show_create_date":"","show_modify_date":"","show_publish_date":"","show_item_navigation":"","show_icons":"","show_print_icon":"","show_email_icon":"","show_vote":"","show_hits":"","show_noauth":"","urls_position":"","alternative_readmore":"","article_page_title":"","show_publishing_options":"","show_article_options":"","show_urls_images_backend":"","show_urls_images_frontend":"","helix_ultimate_image":"","helix_ultimate_image_alt_txt":"","helix_ultimate_article_format":"standard","gallery":"","helix_ultimate_audio":"","helix_ultimate_video":"","link_title":"","link_url":"","quote_text":"","quote_author":"","post_status":""} [metadata] => {"robots":"","author":"","rights":"","xreference":""} [metakey] => [metadesc] => He entendido de nuevo que cada joven es hijo de todos, no solo de sus padres. Cada niño que nace es un habitante de la tierra y por tanto prójimo (próximo). En base a esta ley natural y cristiana fundamos Europa. Siguiendo el ejemplo de Abraham y Sara. [access] => 1 [hits] => 1963 [xreference] => [featured] => 0 [language] => es-ES [on_img_default] => [readmore] => 3635 [ordering] => 158 [category_title] => ES - MSA [category_route] => economia-civile/it-editoriali-vari/it-msa [category_access] => 1 [category_alias] => es-msa [published] => 1 [parents_published] => 1 [lft] => 77 [author] => Luigino Bruni [author_email] => ferrucci.anto@gmail.com [parent_title] => IT - Editoriali vari [parent_id] => 893 [parent_route] => economia-civile/it-editoriali-vari [parent_alias] => it-editoriali-vari [rating] => 0 [rating_count] => 0 [alternative_readmore] => [layout] => [params] => Joomla\Registry\Registry Object ( [data:protected] => stdClass Object ( [article_layout] => _:default [show_title] => 1 [link_titles] => 1 [show_intro] => 1 [info_block_position] => 0 [info_block_show_title] => 1 [show_category] => 1 [link_category] => 1 [show_parent_category] => 1 [link_parent_category] => 1 [show_associations] => 0 [flags] => 1 [show_author] => 0 [link_author] => 0 [show_create_date] => 1 [show_modify_date] => 0 [show_publish_date] => 1 [show_item_navigation] => 1 [show_vote] => 0 [show_readmore] => 0 [show_readmore_title] => 0 [readmore_limit] => 100 [show_tags] => 1 [show_icons] => 1 [show_print_icon] => 1 [show_email_icon] => 1 [show_hits] => 0 [record_hits] => 1 [show_noauth] => 0 [urls_position] => 1 [captcha] => [show_publishing_options] => 1 [show_article_options] => 1 [save_history] => 1 [history_limit] => 10 [show_urls_images_frontend] => 0 [show_urls_images_backend] => 1 [targeta] => 0 [targetb] => 0 [targetc] => 0 [float_intro] => left [float_fulltext] => left [category_layout] => _:blog [show_category_heading_title_text] => 0 [show_category_title] => 0 [show_description] => 0 [show_description_image] => 0 [maxLevel] => 0 [show_empty_categories] => 0 [show_no_articles] => 1 [show_subcat_desc] => 0 [show_cat_num_articles] => 0 [show_cat_tags] => 1 [show_base_description] => 1 [maxLevelcat] => -1 [show_empty_categories_cat] => 0 [show_subcat_desc_cat] => 0 [show_cat_num_articles_cat] => 0 [num_leading_articles] => 0 [num_intro_articles] => 14 [num_columns] => 2 [num_links] => 0 [multi_column_order] => 1 [show_subcategory_content] => -1 [show_pagination_limit] => 1 [filter_field] => hide [show_headings] => 1 [list_show_date] => 0 [date_format] => [list_show_hits] => 1 [list_show_author] => 1 [list_show_votes] => 0 [list_show_ratings] => 0 [orderby_pri] => none [orderby_sec] => rdate [order_date] => published [show_pagination] => 2 [show_pagination_results] => 1 [show_featured] => show [show_feed_link] => 1 [feed_summary] => 0 [feed_show_readmore] => 0 [sef_advanced] => 1 [sef_ids] => 1 [custom_fields_enable] => 1 [show_page_heading] => 0 [layout_type] => blog [menu_text] => 1 [menu_show] => 1 [secure] => 0 [helixultimatemenulayout] => {"width":600,"menualign":"right","megamenu":0,"showtitle":1,"faicon":"","customclass":"","dropdown":"right","badge":"","badge_position":"","badge_bg_color":"","badge_text_color":"","layout":[]} [helixultimate_enable_page_title] => 1 [helixultimate_page_title_alt] => Economia Civile [helixultimate_page_subtitle] => Messaggero di S. Antonio [helixultimate_page_title_heading] => h2 [page_title] => Messaggero di S. Antonio [page_description] => [page_rights] => [robots] => [access-view] => 1 ) [initialized:protected] => 1 [separator] => . ) [displayDate] => 2018-07-11 07:34:28 [tags] => Joomla\CMS\Helper\TagsHelper Object ( [tagsChanged:protected] => [replaceTags:protected] => [typeAlias] => [itemTags] => Array ( ) ) [slug] => 16924:hijos-del-mundo-hijos-nuestros [parent_slug] => 893:it-editoriali-vari [catslug] => 889:es-msa [event] => stdClass Object ( [afterDisplayTitle] => [beforeDisplayContent] => [afterDisplayContent] => ) [text] =>

Cada joven es hijo de todos, no solo de sus padres. Cada niño que nace es un habitante de la tierra y por tanto prójimo (próximo). En base a esta ley natural y cristiana fundamos Europa. Siguiendo el ejemplo de Abraham y Sara.

Luigino Bruni

Publicado en Messaggero di sant'Antonio el 11/07/2018

Figlidelmondo MSA luglio ridRecientemente he viajado a España (a Valencia) para conocer un centro de acogida de inmigrantes (Dorothy Day), donde algunos empresarios de Economía de Comunión están intentando crear puestos de trabajo para jóvenes inmigrantes procedentes sobre todo de África. Durante el diálogo espontáneo con una decena de estos jóvenes, que rondaban los 20 años de edad, una persona les preguntaba: «¿Cuáles son tus sueños?» «Ser mecánico, fontanero, modista…» respondían ellos. Escuchando sus palabras, en muchos momentos mezcladas con lágrimas (suyas y nuestras), he vuelto a entender que cada uno de estos jóvenes es hijo nuestro y no solo de sus padres. Cada hijo es también hijo mío. Cada niño que nace es un habitante de la tierra y por tanto prójimo (próximo). El próximo no es el vecino geográfico, religioso o étnico. Es una de las grandes enseñanzas de la parábola del Buen Samaritano.

[jcfields] => Array ( ) [type] => intro [oddeven] => item-even )

Hijos del mundo, hijos nuestros

Cada joven es hijo de todos, no solo de sus padres. Cada niño que nace es un habitante de la tierra y por tanto prójimo (próximo). En base a esta ley natural y cristiana fundamos Europa. Siguiendo el ejemplo de Abraham y Sara. Luigino Bruni Publicado en Messaggero di sant'Antonio el 11/07/2018 Recie...