Alma económica

stdClass Object
(
    [id] => 20599
    [title] => La (difícil) tercera vía católica entre capitalismo y socialismo
    [alias] => la-dificil-tercera-via-catolica-entre-capitalismo-y-socialismo
    [introtext] => 

Ánima económica/2 – Del neotomismo, para resitir el impacto de la cultura dominante, a las ideas del padre Liberatore, que preparan el terreno para la “Rerum novarum”.

Luigino Bruni

publicado en Avvenire el 18/01/2026

"Es una actitud antihistórica por excelencia considerar los problemas, opiniones y sentimientos del pasado de la misma manera que los sentimientos y creencias de una época completamente diferente".

Arturo Carlo Jemolo, «Stato e Chiesa in Italia», p. 23-24

La historia de la relación entre la iglesia católica y la cultura moderna es la historia de un desencuentro, de acusaciones y de anatemas recíprocos, que en momentos determinados se volvió una verdadera batalla campal. Una historia que arranca al menos con Lutero y la Contrareforma y que, a distintos ritmos, siguió hasta el Concilio Vaticano II – y que sigue todavía. La reacción de la iglesia católica frente al espíritu moderno fue el miedo, y de ahí los contraataques, las clausuras y las condenas hacia ese inquietante huésped. Por lo tanto, la iglesia católica no percibió al hombre moderno como a un hijo, rebelde pero al fin hijo, sino como a un enemigo, como al enemigo más grande, al Gog y Magog que podían aniquilar la Christianitas. Nunca podremos saber qué hubiera sido de la Modernidad y de la Iglesia si el enemigo hubiese sido tratado como un hijo adolescente, si sus amenazas hubiesen sido leídas incluso como un desarrollo de las semillas evangélicas de la Edad Media, aunque maduradas en formas y en terrenos diferentes a los imaginados por las jerarquías y los teólogos. En la vida de las personas y los pueblos, el arte más difícil es el de aprender a reconocer una salvación que llega en el lugar y el modo en que nunca hubiéramos pensado ni deseado.

[fulltext] =>

También el proceso que condujo a la Rerum Novarum de León XIII debe leerse dentro de este desencuentro: “Al pensamiento moderno, tan audaz para juzgar de religión y de catolicismo, León XIII lo condenó, no lo enfrentó: lo juzgó desde afuera y desde arriba, igual que su predecesor, no se adentró para analizarlo, discernirlo, desarticularlo. El uno y el otro se encontraron de frente todo ese tiempo, como dos potentes ejércitos, sin entrar nunca en contacto”. Son palabras de Romolo Murri, que continuaba así: “El pontificado de León XIII hubiera tenido un carácter muy diferente al que tuvo si los documentos doctrinales no fueran lo que son: una reivindicación rígida y una exposición sistemática, y no un trabajo de penetración en el mundo moderno, de asimilación, de reintegración… La sociedad moderna ha mostrado que no sabe ni quiere dejar convencerse de abandonar sus ideas y sus vías para entrar en aquellas que son presentadas oficialmente por la Iglesia”, porque la sociedad moderna “quiere hacer su experiencia” (Un papa, un secolo e il cattolicesimo sociale, 1904, pp. 78-79). Una experiencia moderna que la iglesia católica no entendió y que condenó a partir de la libertad de conciencia, su primer ‘delirio’, como la definió Gregorio XVI (Mirari Vos, 1832), que llevaba a pensar que “el fiel y el incrédulo, el ortodoxo o el hereje valen lo mismo” (M. Liberatore, La Chiesa e lo Stato, 1872, p. 48). Un delirio llamado también liberalismo. Estas “cosas nuevas” no eran cosas buenas para la Iglesia, eran muy malas; y muy pronto a estas se sumaron los fuertes empujones del Socialismo y el Capitalismo, y todo se complicó.

En este clima, Gioacchino Pecci, que no era todavía León XIII, en la carta por la Cuaresma de 1887 escribía: “Una palabra de la que abusan los no creyentes… es la palabra civilización. Esta palabra se ha vuelto un flagelo” (Lettere del cardinale G. Pecci, 1880, pp. 119-120). Y en vísperas de la Rerum Novarum, leemos en La Civiltà Cattolica (un texto anónimo pero probablemente de M. Liberatore): “No hay hombre de juicio que no pueda preveer que, a este paso, Europa va a desbordar hacia los horrores del nihilismo” (Anno 1889, p. 257). Romolo Murri esperaba, por el contrario, que aquel amanecer del siglo XX marcase el comienzo de algo nuevo, que las ‘cosas’ se convirtieran por fin en ‘nuevas’ y buenas. O sea, esperaba que los católicos empezaran a “arrojar sus ideas y su espíritu a la fragua de esta experiencia de la sociedad moderna, para hacer que en ella maduren la cordura, los propósitos luminosos y una vida religiosa más intensa en la humanidad” (pp. 80-81). La vía que encaró Pío X, el sucesor de León XIII, no fue sin embargo la que esperaba Don Romolo Murri, como lo atestigua también su trayectoria biográfica personal: dos años después de la publicación de ese libro, Murri fue suspendido a divinis y luego excomulgado en 1909. Pio X, beatificado por Pio XII, exasperó el anti-modernismo ya presente en el catolicismo del ochocientos.

La génesis de la Rerum Novarum es parte de un movimiento teológico-social muy complejo. Luego del período napoléonico, la iglesia católica había iniciado, no sin resistencias, una parcial renovación teológica y cultural, centrado en volver a Santo Tomás, a su teología. La Rerum Novarum no va a ser solamente el fruto del regreso al sistema tomista y a la escolástica, sino que no la entendemos sin Tomás y el tomismo. León XIII empezó su pontificado declarando explícitamente (y políticamente) su intención de volver a Tomás. La Aeterni Patris, de 1879, una de sus primeras encíclicas (escribió 86 en total), fue de hecho su manifiesto teológico y pastoral para hacer “revivir y devolver a su esplendor primitivo la doctrina de Santo Tomás de Aquino” (AP). Vincenzo Gioacchino Pecci (Vincenzo era como lo llamaba su madre) conoció y se unió al tomismo ya en 1828, gracias a las lecciones de Luigi Taparelli d'Azeglio. En 1849 nace en Nápoles la Accademia di filosofia tomista, y unos años después (1879) aparece en Piacenza la revista ‘Divus Thomas’. En el círculo tomista de Italia estaba también Giuseppe Pecci, el hermano de Gioacchino, que fundó en Perugia la Accademia di San Tommaso (1859).

Esta élite teológica se daba cuenta de que la teología católica tradicional y contrareformista no podía aguantar el impacto del pensamiento moderno. Para tratar de afrontar esa batalla cultural con algo de esperanza de no terminar destruida, había solo una posibilidad: apostar todo al mejor teólogo, al más influyente y más estimado a nivel universal: Santo Tomás, el Doctor Angelicus, y por lo tanto a Aristóteles. Estaban convencidos de que entre todos sus recursos a disposición no había nada mejor. Santo Tomás ya estaba presente en la formación teológica anterior (piénsese en la escolástica española), pero se mezclaba con la piedad popular, el culto de los santos, Agustín releído en clave platónica, manuales para confesores y el estudio de la teología que se había estancado en la reforma del Concilio de Trento. Venía bien entonces un relanzamiento, una visión sistémica de conjunto: “para que la sagrada teología tome y vista la naturaleza, el hábito y el carácter de una verdadera ciencia” (León XIII, Aterni Patris). El neo-tomismo nace entonces como reforma e innovacion de la Iglesia, como reforma de la formación de los sacerdotes. El tomismo, de todas maneras, no interrumpe esa larga temporada moderna que la iglesia católica vivió como una cadena de errores ininterrumpida, desde Lutero en adelante. Tomás no se convierte en una vía de diálogo de la Iglesia con la modernidad, sino un instrumento de lucha.

Cuando el cardenal Pecci deviene papa León XIII, ya era tomista. La presencia de la filosofía de Santo Tomás en la Rerum Novarum no es por lo tanto atribuible a las ideas de los profesores que escribieron los primeros bocetos. León los elige precisamente por ser tomistas, además de que eran los mejores de la esfera católica. Uno de ellos, ciertamente el más importante e influyente, fue el padre Matteo Liberatore, salernitano (como Antonio Genovesi, a quien ignora pero obviamente conoce), jesuita, y uno de los fundadores de la revista ‘Civiltà Cattolica’ (1850). Contemporáneo de Francesco Ferrara y de Giacchino Pecci (generación de fierro: los tres murieron con más de 80 años, Ferrara a los 90 y León a los 93), escritor brillante y polemista, entre los pensadores más geniales del catolicismo del siglo XIX: “está en el centro de los momentos más importantes de la vida eclesial” (Francesco Dante, La civiltà cattolica e la Rerum Novarum, p. 49).

En 1889, hacia el final de su vida, escribió los Principii di Economia Politica, un volumen que se anticipó en algunos artículos publicados por Civiltà Cattolica, y que fue traducido al inglés (1891) y al francés (1894), pero sin ningún impacto en la ciencia económica del momento. Fue ignorado por los economistas liberales. El año 1889 es también el año de publicación de los Principii di economia pura, de Maffeo Pantaleoni, el manual más influyente de aquella generación, escrito cuando el autor tenía 32 años: Liberatore tenía casi 80, otro indicador de modernidad. Liberatore no era un economista, su libro es fundamentalmente una larga homilía económica, que dejó a la ciencia económica igual a como la había encontrado, ni siquiera la rozó. Un tratado que es la imagen perfecta de las distintas y divergentes vías que ya habían tomado la Doctrina Social católica y la economía moderna. Leyendo el libro se puede entender que aquello es un diálogo del autor con unos pocos libros viejos – casi todos de al menos cincuenta años – presentes en su estudio: Smith, Say, Minghetti, Bastiat, Malthus, Ricardo, Sismondi… Ninguna referencia a Marx, que es difícil de imaginar en su biblioteca. El libro es una guía excelente para entender la configuración de la Rerum Novarum, donde encontraremos muchas ideas de este texto de Liberatore. Más útiles hoy para nosotros que para sus contemporáneos.

El tono del libro refleja perfectamente el de la iglesia de su época: totalmente a la defensiva, controversial, agresivo, nostálgico. El punto de partida es fuerte y claro: “El Liberalismo moderno es como el moscardón, que allí donde se posa, deja un germen de corrupción y de hedor” (p. 5). El Liberalismo no coincide con el Liberalismo económico – al que Matteo Liberatore ya llama Capitalismo –, pero ambos, como explicará más tarde Benedetto Croce, están profundamente relacionados. La iglesia católica odiará el liberalismo cultural pero casi que amará el liberalismo económico.

Las páginas más interesantes del tratado son las que tienen que ver con la propiedad privada, de las que surge la intención de la Iglesia del momento de tratar de imaginar la famosa tercera vía entre socialismo y capitalismo. En realidad, más que una tercera vía, fue un intento de corrección de la primera vía, el Capitalismo, que en su estructura social y filosófica de fondo es, de lejos, preferido al Socialismo, con algunos ligeros ajustes (en la relación patrón-obrero, en la caridad y en no mucho más). El verdadero enemigo era entonces el Socialismo, y el Capitalismo aparecía como un mal menor y hasta quizás como un bien, sobre todo por la tenaz defensa tenaz de la propiedad privada y de la desigualdad entre los hombres como condición natural y necesaria – lo veremos el domingo próximo. Por ahora, degustemos solo esta frase suya: “Lo más curioso es que los defensores de la igualdad, alardean al mismo tiempo de la libertad. Y no entienden que libertad e igualdad se llevan a las patadas” (p. 163).

La tercera vía inaugurada por la Rerum Novarum se convierte únicamente en la vía católica al capitalismo. La Modernidad que tanto miedo daba sobre el plano religioso y social (Liberalismo y Socialismo), dio menos miedo bajo el manto capitalista. Y hoy vemos las consecuencias.

[checked_out] => 0 [checked_out_time] => 0000-00-00 00:00:00 [catid] => 1173 [created] => 2026-01-18 08:30:40 [created_by] => 64 [created_by_alias] => Luigino Bruni [state] => 1 [modified] => 2026-01-27 09:55:16 [modified_by] => 64 [modified_by_name] => Antonella Ferrucci [publish_up] => 2026-01-18 08:30:40 [publish_down] => 0000-00-00 00:00:00 [images] => {"image_intro":"","float_intro":"","image_intro_alt":"","image_intro_caption":"","image_fulltext":"","float_fulltext":"","image_fulltext_alt":"","image_fulltext_caption":""} [urls] => {"urla":false,"urlatext":"","targeta":"","urlb":false,"urlbtext":"","targetb":"","urlc":false,"urlctext":"","targetc":""} [attribs] => {"article_layout":"","show_title":"","link_titles":"","show_tags":"","show_intro":"","info_block_position":"","info_block_show_title":"","show_category":"","link_category":"","show_parent_category":"","link_parent_category":"","show_associations":"","show_author":"","link_author":"","show_create_date":"","show_modify_date":"","show_publish_date":"","show_item_navigation":"","show_icons":"","show_print_icon":"","show_email_icon":"","show_vote":"","show_hits":"","show_noauth":"","urls_position":"","alternative_readmore":"","article_page_title":"","show_publishing_options":"","show_article_options":"","show_urls_images_backend":"","show_urls_images_frontend":"","helix_ultimate_image":"images\/2026\/01\/27\/Anima_economica_02A.jpeg","helix_ultimate_image_alt_txt":"","spfeatured_image":"images\/2026\/01\/16\/Anima_economica_02A_ant.jpg","helix_ultimate_article_format":"standard","helix_ultimate_audio":"","helix_ultimate_gallery":"","helix_ultimate_video":"","video":""} [metadata] => {"robots":"","author":"","rights":"","xreference":""} [metakey] => [metadesc] => [access] => 1 [hits] => 40 [xreference] => [featured] => 1 [language] => es-ES [on_img_default] => 0 [readmore] => 10421 [ordering] => 0 [category_title] => ES - Alma económica [category_route] => economia-civile/it-anima-economica [category_access] => 1 [category_alias] => es-alma-economica [published] => 1 [parents_published] => 1 [lft] => 96 [author] => Luigino Bruni [author_email] => ferrucci.anto@gmail.com [parent_title] => Economia Civile [parent_id] => 1024 [parent_route] => economia-civile [parent_alias] => economia-civile [rating] => 0 [rating_count] => 0 [alternative_readmore] => [layout] => [params] => Joomla\Registry\Registry Object ( [data:protected] => stdClass Object ( [article_layout] => _:default [show_title] => 1 [link_titles] => 1 [show_intro] => 1 [info_block_position] => 0 [info_block_show_title] => 1 [show_category] => 1 [link_category] => 1 [show_parent_category] => 1 [link_parent_category] => 1 [show_associations] => 0 [flags] => 1 [show_author] => 0 [link_author] => 0 [show_create_date] => 1 [show_modify_date] => 0 [show_publish_date] => 1 [show_item_navigation] => 1 [show_vote] => 0 [show_readmore] => 0 [show_readmore_title] => 0 [readmore_limit] => 100 [show_tags] => 1 [show_icons] => 1 [show_print_icon] => 1 [show_email_icon] => 1 [show_hits] => 0 [record_hits] => 1 [show_noauth] => 0 [urls_position] => 1 [captcha] => [show_publishing_options] => 1 [show_article_options] => 1 [save_history] => 1 [history_limit] => 10 [show_urls_images_frontend] => 0 [show_urls_images_backend] => 1 [targeta] => 0 [targetb] => 0 [targetc] => 0 [float_intro] => left [float_fulltext] => left [category_layout] => _:blog [show_category_heading_title_text] => 0 [show_category_title] => 0 [show_description] => 0 [show_description_image] => 0 [maxLevel] => 0 [show_empty_categories] => 0 [show_no_articles] => 0 [show_subcat_desc] => 0 [show_cat_num_articles] => 0 [show_cat_tags] => 1 [show_base_description] => 1 [maxLevelcat] => -1 [show_empty_categories_cat] => 0 [show_subcat_desc_cat] => 0 [show_cat_num_articles_cat] => 0 [num_leading_articles] => 0 [num_intro_articles] => 14 [num_columns] => 2 [num_links] => 0 [multi_column_order] => 1 [show_subcategory_content] => -1 [show_pagination_limit] => 1 [filter_field] => hide [show_headings] => 1 [list_show_date] => 0 [date_format] => [list_show_hits] => 1 [list_show_author] => 1 [list_show_votes] => 0 [list_show_ratings] => 0 [orderby_pri] => none [orderby_sec] => rdate [order_date] => published [show_pagination] => 2 [show_pagination_results] => 1 [show_featured] => show [show_feed_link] => 1 [feed_summary] => 0 [feed_show_readmore] => 0 [sef_advanced] => 1 [sef_ids] => 1 [custom_fields_enable] => 1 [show_page_heading] => 0 [layout_type] => blog [menu_text] => 1 [menu_show] => 1 [secure] => 0 [helixultimatemenulayout] => {"width":600,"menualign":"right","megamenu":0,"showtitle":1,"faicon":"","customclass":"","dropdown":"right","badge":"","badge_position":"","badge_bg_color":"","badge_text_color":"","layout":[]} [helixultimate_enable_page_title] => 1 [helixultimate_page_title_alt] => Alma económica [helixultimate_page_subtitle] => Economia Civil [helixultimate_page_title_heading] => h2 [page_title] => Alma económica [page_description] => [page_rights] => [robots] => [access-view] => 1 ) [initialized:protected] => 1 [separator] => . ) [displayDate] => 2026-01-18 08:30:40 [tags] => Joomla\CMS\Helper\TagsHelper Object ( [tagsChanged:protected] => [replaceTags:protected] => [typeAlias] => [itemTags] => Array ( [0] => stdClass Object ( [tag_id] => 239 [id] => 239 [parent_id] => 1 [lft] => 475 [rgt] => 476 [level] => 1 [path] => anima-economica [title] => Anima economica [alias] => anima-economica [note] => [description] => [published] => 1 [checked_out] => 0 [checked_out_time] => 2026-01-09 22:47:25 [access] => 1 [params] => {"tag_layout":"","tag_link_class":"label label-info"} [metadesc] => [metakey] => [metadata] => {"author":"","robots":""} [created_user_id] => 64 [created_time] => 2026-01-09 22:47:25 [created_by_alias] => [modified_user_id] => 0 [modified_time] => 2026-01-09 22:47:25 [images] => {"image_intro":"","float_intro":"","image_intro_alt":"","image_intro_caption":"","image_fulltext":"","float_fulltext":"","image_fulltext_alt":"","image_fulltext_caption":""} [urls] => {} [hits] => 191 [language] => * [version] => 1 [publish_up] => 2026-01-09 22:47:25 [publish_down] => 2026-01-09 22:47:25 ) ) ) [slug] => 20599:la-dificil-tercera-via-catolica-entre-capitalismo-y-socialismo [parent_slug] => 1024:economia-civile [catslug] => 1173:es-alma-economica [event] => stdClass Object ( [afterDisplayTitle] => [beforeDisplayContent] => [afterDisplayContent] => ) [text] =>

Ánima económica/2 – Del neotomismo, para resitir el impacto de la cultura dominante, a las ideas del padre Liberatore, que preparan el terreno para la “Rerum novarum”.

Luigino Bruni

publicado en Avvenire el 18/01/2026

"Es una actitud antihistórica por excelencia considerar los problemas, opiniones y sentimientos del pasado de la misma manera que los sentimientos y creencias de una época completamente diferente".

Arturo Carlo Jemolo, «Stato e Chiesa in Italia», p. 23-24

La historia de la relación entre la iglesia católica y la cultura moderna es la historia de un desencuentro, de acusaciones y de anatemas recíprocos, que en momentos determinados se volvió una verdadera batalla campal. Una historia que arranca al menos con Lutero y la Contrareforma y que, a distintos ritmos, siguió hasta el Concilio Vaticano II – y que sigue todavía. La reacción de la iglesia católica frente al espíritu moderno fue el miedo, y de ahí los contraataques, las clausuras y las condenas hacia ese inquietante huésped. Por lo tanto, la iglesia católica no percibió al hombre moderno como a un hijo, rebelde pero al fin hijo, sino como a un enemigo, como al enemigo más grande, al Gog y Magog que podían aniquilar la Christianitas. Nunca podremos saber qué hubiera sido de la Modernidad y de la Iglesia si el enemigo hubiese sido tratado como un hijo adolescente, si sus amenazas hubiesen sido leídas incluso como un desarrollo de las semillas evangélicas de la Edad Media, aunque maduradas en formas y en terrenos diferentes a los imaginados por las jerarquías y los teólogos. En la vida de las personas y los pueblos, el arte más difícil es el de aprender a reconocer una salvación que llega en el lugar y el modo en que nunca hubiéramos pensado ni deseado.

[jcfields] => Array ( ) [type] => intro [oddeven] => item-odd )
La (difícil) tercera vía católica entre capitalismo y socialismo

La (difícil) tercera vía católica entre capitalismo y socialismo

Ánima económica/2 – Del neotomismo, para resitir el impacto de la cultura dominante, a las ideas del padre Liberatore, que preparan el terreno para la “Rerum novarum”. Luigino Bruni publicado en Avvenire el 18/01/2026 "Es una actitud antihistórica por excelencia considerar los problemas, opinione...
stdClass Object
(
    [id] => 20588
    [title] => Economía y catolicismo italiano, un siglo y medio de “cosas nuevas”
    [alias] => economia-y-catolicismo-italiano-un-siglo-y-medio-de-cosas-nuevas
    [introtext] => 

Ánima económica/1 – Del pensamiento de Antonio Genovesi en el siglo XVIII, heredero de la tradición medieval, al largo eclipse del siglo XIX, hasta llegar al siglo XX.

Luigino Bruni

publicado en Avvenire el 11/01/2026

«Un camino importante a seguir es una lectura diferente de la historia del pensamiento económico, y en particular de la tradición italiana, como ya está empezando a suceder, mediante la reevaluación de Genovesi y otros economistas civiles. Si pudiéramos identificar una tradición italiana, distinta de la que se ha generalizado, que presente su propia genealogía, sería una tarea crucial».

Giacomo Becattini, «Benessere umano e imprese ‘progetto’», 2002

Hubo temporadas en la civilización europea en las que el amor, el dolor, la experiencia y los experimentos de los cristianos produjeron palabras hechas carne, que luego se volvieron encíclicas, documentos, revistas y libros que universalizaron y generalizaron aquel amor y dolor civil. No hubieramos tenido la Rerum Novarum (1891) – o sería más pobre y menos influyente – sin el movimiento cooperativo, las cajas rurales, el movimiento sindical, las asociaciones obreras, las sociedades benéficas, la Ópera dei congressi… Es cierto, también fueron importantes las ideas teológicas del Padre Matteo Liberatore o las ideas socio-económicas del joven profesor Giuseppe Toniolo, pero fueron primero los hechos los que analizaron, discernieron, seleccionaron y valorizaron las ideas de los teólogos, los filósofos, los economistas y, luego, del papa. En el cristianismo no son las ideas las que validan los hechos, sino al revés. Eso de que “la realidad es superior a la idea” no es solo un principio apreciado por el papa Francisco, es sobre todo una síntesis del cristianismo, de su humanismo fundado en el Verbo que se hizo carne – el Logos no entró en la historia convirtiéndose en una idea, en una ideología o en un libro, sino haciéndose niño. Las ideas están vivas, son vivificantes y pueden transformar el mundo, solo cuando son carne.

[fulltext] =>

Por lo tanto, el impacto, la calidad y la capacidad transformadora de un documento de la Iglesia dependen mucho, casi totalmente, de la calidad y la capacidad generativa de empresarios, cooperativistas, políticos, ciudadanos, académicos y sobre todo de comunidades cristianas enteras, que viven y experimentan nuevas cosas en su propia carne, individual y colectiva. La tinta ‘invisible’ de los documentos importantes de la Iglesia es la sangre de los testigos y los mártires. Todos estamos esperando la primera encíclica social del Papa León, y somos conscientes de que este documento no va a crear la realidad: podrá verla, podrá darle alas, podrá convertir en “no todavía” algunos pequeños “ya”, pero, una vez más, va a ser la realidad que ya está viviendo la iglesia y la humanidad la que confiera calidad e impacto a las encíclicas de León XIV, como pasó con la Rerum Novarum de León XIII. Sin esta ‘carne’ y esta vida, las encíclicas son documentos de papel que no mejoran el mundo económico y social.

La serie de artículos que empezamos hoy es una exploración en la relación entre economía y Catolicismo de la Italia contemporánea, particularmente en el largo siglo que desde la mitad del siglo XIX nos llevó al finales del siglo XX, pasando por el socialismo, el modernismo, las guerras y el fascismo con su doctrina económica ‘corporativista’, de la que nos ocuparemos. La economía y la religión católica serán entonces los dos ejes de esta reflexión. En algunos artículos prevalecerá la economía y en otros la religión, pero en todos estará el diálogo entre las dos.

Hablar de tradición económica italiana significa sobre todo hablar de Economía Civil, que es el nombre que la ciencia económica adoptó desde sus inicios con Antonio Genovesi a mitad del siglo XVIII, cuando alcanzó su maduración toda una tradición económica y civil iniciada en la Edad Media con el monaquismo, con los mercaderes y con los franciscanos y sus doctrinas sobre la usura, sus Montes de Piedad y sus Montes frumentarios. En el proceso del nacimiento del Estado unificado, esa vieja tradición de pensamiento italiano (pero también europeo) tuvo una fractura, y por lo tanto un largo eclipsis. Y de ahí partimos.

Hasta comienzos del siglo XIX, la tradición italiana de la Economía Civil todavía estaba viva y era muy estimada. El milanés Pietro Custodi, entre 1802 y 1816, publicó la ‘Collezione degli Economisti Classici Italiani' en cincuenta volúmenes, una obra fundamental para la difusión del pensamiento económico italiano en las nuevas universidades y entre los nuevos hombres políticos. Pero cuando en 1850, bajo la iniciativa de Francesco Ferrara, el economista más influyente de su generación, nace la Biblioteca dell’Economista, de 13 volúmenes, sólo uno (el tercero) estaba dedicado a los economistas italianos. En efecto, el clima cultural estaba cambiando rápida y radicalmente. En su Introducción a ese tercer volumen, Ferrara tiene unas hermosas palabras sobre Genovesi, quien, no por casualidad, es el primer autor del volumen: “La más antigua de las cátedras de Economía en Italia, y una de las más antiguas de Europa, es la de Genovesi en 1754, en Nápoles”. Y entonces nos da algunos datos biográficos de Genovesi: “invisible para los monjes y curas de las escuelas, cuya ignorancia servía de fondo oscuro a la espléndida fama de este sacerdote innovador que, evitando en lo posible el latín, apoyándose en argumentos rebeldes a las estrictas formas del silogismo, citando autores ingleses y franceses, pronunciando con iguales labios impasibles la verdad de la Biblia y el pasaje del escritor herético, era sin embargo frecuentado con entusiasmo por una ávida juventud… ese era Genovesi” (Vol 3, pp. V-VI). Genovesi, también por indicación explícita de Intieri, el financiador de su cátedra, enseñaba en italiano y no en latín, un dato innovador que no se le escapa a Ferrara: “Según la costumbre de la época, Genovesi empezó al día siguiente a dictar sus clases a los jóvenes; y él mismo cuenta lo maravilloso que fue escuchar por primera vez a un profesor hablar en italiano en su cátedra”, y denunciaba “la culpa que tienen los italianos por tener tan poca estima por su lengua” (pp. VII-VIII), una culpa que hoy sigue existiendo y creciendo. Hasta aquí las lindas palabras sobre Genovesi y su Economía Civil.

A pesar de la estima personal que tenía por Genovesi, para Ferrara la verdadera ciencia económica era solo la de los ingleses y los franceses. Genovesi y los italianos son solo prehistoria, el antiguo régimen: “Los méritos de la primera fundación de la economía pertenecen al inglés Smith o al francés Turgot, no a Genovesi” (p. XXXVI). La tradición italiana, a su juicio, no fue capaz de entrar en la modernidad, porque todavía era prisionera de preocupaciones morales y políticas. La Economía como ciencia autónoma de la moral así como del ‘príncipe’, la había en cambio fundado Adam Smith en su libro La Riqueza de las Naciones (1776): “La vieja escuela italiana no ofrece nada que pueda recomendar a nuestra predileccion… Yo separaré el sentimiento de amor nacional propio, pero seguiré estudiando a Smith para aprender de Economía” (p. XXXV). Y así concluye coherentemente: “Si a la Biblioteca dell'economista se le hubiese asignado un objetivo menos amplio que el que tuvo, quizás ningún autor italiano de los que incluimos en este volumen entraría” (p. LXX). Una tesis fuerte y clara, que fue decisiva.

La no-modernidad de Genovesi estaba, por lo tanto, en su decisión de enmarcar los temas de una manera “amplia y compleja”. Su error habría sido de método: no haber pensado en las riquezas desde “el punto de vista abstracto y absoluto, sino bajo el del bienestar general”, o de la pubblica felicità. Para Ferrara, Smith fue, por el contrario, el verdadero fundador de la ciencia económica moderna porque abandonó precisamente esta ‘manera amplia y compleja’ para concentrarse solo en las variables económicas – es el nacimiento del homo oeconomicus (más de Ferrara que de Smith): “El mérito de Smith está en haber sentido antes que nadie la necesidad de abandonar… las fórmulas amplias y complejas”. Y esto fue “un inmenso progreso”, fue “el Cogito de la economía” (p. XL).

La referencia a los economistas italianos del siglo XVIII para Ferrara era un intento de “cubrir con las memorias pasadas la nulidad del presente” (p. LXX). La nulidad era obviamente la de su presente – los mediados del XIX no eran un tiempo de grandes talentos económicos para la economía italiana -, pero la tentación de volver a un pasado noble cuando el presente es pobre (como el nuestro) siempre es actual. Por lo tanto, la advertencia de Ferrara es importante también para nosotros hoy, una invitación a no consolarnos con los recuerdos de los grandes padres en la época de los pequeños nietos.

Francesco Ferrara fue un convencido economista liberal, hijo del siglo de Darwin, de Marx y del positivismo, y colega, en el método, de John S. Mill. Para él la ‘verdadera’ ciencia económica podía ver la luz solo renunciando al Todo para estudiar el fragmento, dejando de lado la ‘felicidad pública’ para concentrarse solo en el costo de producción y en la utilidad del consumidor. Ferrara fue el puente por el que la economía civil italiana del siglo XVIII tuvo que pasar para llegar a la segunda mitad del siglo XIX. Un puente muy estrecho, casi una aguja, que dejó pasar muy poco de aquella gran herencia clásica, demasiado poco como para que queden rastros.

Después de este pasaje la Economía Civil salió de la academia, pero – y acá está el punto clave – salió también del pensamiento y de las acciones del mundo católico, de sus economistas y sociólogos, de los cooperativistas, de los sindicalistas, de los papas y obispos. De hecho, a partir del maestro Toniolo, la tradición católica que inspirará a la Rerum Novarum y luego a la Doctrina Social no volverá a conectarse ni con Genovesi ni con la Economía Civil, ignorados o considerados demasiado modernos y lejanos de aquel neotomismo que va a guiar tantos documentos. No entendemos la Doctrina Social de la Iglesia entre los siglos XIX y XX si no tenemos en cuenta que esta se desarrolló durante el Non expedit de Pio IX y la polémica modernista de Pio X y sus sucesores hasta el Vaticano II, en un clima que se cierra al mundo moderno y a sus demandas de un estudio científico de la Biblia, también porque provenían principalmente de los países protestantes. A ese cuadro ya complejo se le suma el nacimiento y desarrollo del socialismo y el marxismo, que complicó todavía más el diálogo con el pasado y con el mundo contemporáneo, ocupando muchas energías de los católicos, probablemente demasiado.

La desaparición de la tradición civil italiana, incluso del pensamiento de la iglesia, es una de las causas del desencuentro de la catolicidad con la modernidad y de su consecuente antimodernismo, que todavía son un gran problema en el mundo católico y en su reflexión sobre la economía y la sociedad. Aquel Genovesi que para Ferrara era demasiado poco moderno por quedarse fascinado con ‘fórmulas amplias y complejas’, se convierte sin embargo en demasiado moderno y con categorías demasiado amplias y complejas para entrar en el tomismo que León XIII había puesto de nuevo en el centro del pensamiento de la Iglesia. Junto con la Economía Civil, afuera de la Doctrina social católica quedaron también los franciscanos, el monaquismo, los comerciantes toscanos, los Montes de Piedad y los Montes frumentarios, Bernardino da Feltre y Muratori, y una seria perspectiva bíblica. Todo quedo cubierto en una oscura noche que duró casi dos siglos, de los que nos ocuparemos en estos artículos. A esa larga noche se metieron algunos ángeles y muchos fantasmas, que pueblan todavía los sueños del mundo católico. Y quizás es hora de despertarse.

[checked_out] => 0 [checked_out_time] => 0000-00-00 00:00:00 [catid] => 1173 [created] => 2026-01-11 00:01:00 [created_by] => 64 [created_by_alias] => Luigino Bruni [state] => 1 [modified] => 2026-01-20 11:19:33 [modified_by] => 64 [modified_by_name] => Antonella Ferrucci [publish_up] => 2026-01-11 00:01:00 [publish_down] => 0000-00-00 00:00:00 [images] => {"image_intro":"","float_intro":"","image_intro_alt":"","image_intro_caption":"","image_fulltext":"","float_fulltext":"","image_fulltext_alt":"","image_fulltext_caption":""} [urls] => {"urla":false,"urlatext":"","targeta":"","urlb":false,"urlbtext":"","targetb":"","urlc":false,"urlctext":"","targetc":""} [attribs] => {"article_layout":"","show_title":"","link_titles":"","show_tags":"","show_intro":"","info_block_position":"","info_block_show_title":"","show_category":"","link_category":"","show_parent_category":"","link_parent_category":"","show_associations":"","show_author":"","link_author":"","show_create_date":"","show_modify_date":"","show_publish_date":"","show_item_navigation":"","show_icons":"","show_print_icon":"","show_email_icon":"","show_vote":"","show_hits":"","show_noauth":"","urls_position":"","alternative_readmore":"","article_page_title":"","show_publishing_options":"","show_article_options":"","show_urls_images_backend":"","show_urls_images_frontend":"","helix_ultimate_image":"images\/2026\/01\/11\/Anima_economica_02_ant.jpg","helix_ultimate_image_alt_txt":"","spfeatured_image":"images\/2026\/01\/11\/Anima_economica_02_ant.jpg","helix_ultimate_article_format":"standard","helix_ultimate_audio":"","helix_ultimate_gallery":"","helix_ultimate_video":"","video":""} [metadata] => {"robots":"","author":"","rights":"","xreference":""} [metakey] => [metadesc] => [access] => 1 [hits] => 93 [xreference] => [featured] => 1 [language] => es-ES [on_img_default] => 0 [readmore] => 10364 [ordering] => 0 [category_title] => ES - Alma económica [category_route] => economia-civile/it-anima-economica [category_access] => 1 [category_alias] => es-alma-economica [published] => 1 [parents_published] => 1 [lft] => 96 [author] => Luigino Bruni [author_email] => ferrucci.anto@gmail.com [parent_title] => Economia Civile [parent_id] => 1024 [parent_route] => economia-civile [parent_alias] => economia-civile [rating] => 0 [rating_count] => 0 [alternative_readmore] => [layout] => [params] => Joomla\Registry\Registry Object ( [data:protected] => stdClass Object ( [article_layout] => _:default [show_title] => 1 [link_titles] => 1 [show_intro] => 1 [info_block_position] => 0 [info_block_show_title] => 1 [show_category] => 1 [link_category] => 1 [show_parent_category] => 1 [link_parent_category] => 1 [show_associations] => 0 [flags] => 1 [show_author] => 0 [link_author] => 0 [show_create_date] => 1 [show_modify_date] => 0 [show_publish_date] => 1 [show_item_navigation] => 1 [show_vote] => 0 [show_readmore] => 0 [show_readmore_title] => 0 [readmore_limit] => 100 [show_tags] => 1 [show_icons] => 1 [show_print_icon] => 1 [show_email_icon] => 1 [show_hits] => 0 [record_hits] => 1 [show_noauth] => 0 [urls_position] => 1 [captcha] => [show_publishing_options] => 1 [show_article_options] => 1 [save_history] => 1 [history_limit] => 10 [show_urls_images_frontend] => 0 [show_urls_images_backend] => 1 [targeta] => 0 [targetb] => 0 [targetc] => 0 [float_intro] => left [float_fulltext] => left [category_layout] => _:blog [show_category_heading_title_text] => 0 [show_category_title] => 0 [show_description] => 0 [show_description_image] => 0 [maxLevel] => 0 [show_empty_categories] => 0 [show_no_articles] => 0 [show_subcat_desc] => 0 [show_cat_num_articles] => 0 [show_cat_tags] => 1 [show_base_description] => 1 [maxLevelcat] => -1 [show_empty_categories_cat] => 0 [show_subcat_desc_cat] => 0 [show_cat_num_articles_cat] => 0 [num_leading_articles] => 0 [num_intro_articles] => 14 [num_columns] => 2 [num_links] => 0 [multi_column_order] => 1 [show_subcategory_content] => -1 [show_pagination_limit] => 1 [filter_field] => hide [show_headings] => 1 [list_show_date] => 0 [date_format] => [list_show_hits] => 1 [list_show_author] => 1 [list_show_votes] => 0 [list_show_ratings] => 0 [orderby_pri] => none [orderby_sec] => rdate [order_date] => published [show_pagination] => 2 [show_pagination_results] => 1 [show_featured] => show [show_feed_link] => 1 [feed_summary] => 0 [feed_show_readmore] => 0 [sef_advanced] => 1 [sef_ids] => 1 [custom_fields_enable] => 1 [show_page_heading] => 0 [layout_type] => blog [menu_text] => 1 [menu_show] => 1 [secure] => 0 [helixultimatemenulayout] => {"width":600,"menualign":"right","megamenu":0,"showtitle":1,"faicon":"","customclass":"","dropdown":"right","badge":"","badge_position":"","badge_bg_color":"","badge_text_color":"","layout":[]} [helixultimate_enable_page_title] => 1 [helixultimate_page_title_alt] => Alma económica [helixultimate_page_subtitle] => Economia Civil [helixultimate_page_title_heading] => h2 [page_title] => Alma económica [page_description] => [page_rights] => [robots] => [access-view] => 1 ) [initialized:protected] => 1 [separator] => . ) [displayDate] => 2026-01-11 00:01:00 [tags] => Joomla\CMS\Helper\TagsHelper Object ( [tagsChanged:protected] => [replaceTags:protected] => [typeAlias] => [itemTags] => Array ( [0] => stdClass Object ( [tag_id] => 239 [id] => 239 [parent_id] => 1 [lft] => 475 [rgt] => 476 [level] => 1 [path] => anima-economica [title] => Anima economica [alias] => anima-economica [note] => [description] => [published] => 1 [checked_out] => 0 [checked_out_time] => 2026-01-09 22:47:25 [access] => 1 [params] => {"tag_layout":"","tag_link_class":"label label-info"} [metadesc] => [metakey] => [metadata] => {"author":"","robots":""} [created_user_id] => 64 [created_time] => 2026-01-09 22:47:25 [created_by_alias] => [modified_user_id] => 0 [modified_time] => 2026-01-09 22:47:25 [images] => {"image_intro":"","float_intro":"","image_intro_alt":"","image_intro_caption":"","image_fulltext":"","float_fulltext":"","image_fulltext_alt":"","image_fulltext_caption":""} [urls] => {} [hits] => 191 [language] => * [version] => 1 [publish_up] => 2026-01-09 22:47:25 [publish_down] => 2026-01-09 22:47:25 ) ) ) [slug] => 20588:economia-y-catolicismo-italiano-un-siglo-y-medio-de-cosas-nuevas [parent_slug] => 1024:economia-civile [catslug] => 1173:es-alma-economica [event] => stdClass Object ( [afterDisplayTitle] => [beforeDisplayContent] => [afterDisplayContent] => ) [text] =>

Ánima económica/1 – Del pensamiento de Antonio Genovesi en el siglo XVIII, heredero de la tradición medieval, al largo eclipse del siglo XIX, hasta llegar al siglo XX.

Luigino Bruni

publicado en Avvenire el 11/01/2026

«Un camino importante a seguir es una lectura diferente de la historia del pensamiento económico, y en particular de la tradición italiana, como ya está empezando a suceder, mediante la reevaluación de Genovesi y otros economistas civiles. Si pudiéramos identificar una tradición italiana, distinta de la que se ha generalizado, que presente su propia genealogía, sería una tarea crucial».

Giacomo Becattini, «Benessere umano e imprese ‘progetto’», 2002

Hubo temporadas en la civilización europea en las que el amor, el dolor, la experiencia y los experimentos de los cristianos produjeron palabras hechas carne, que luego se volvieron encíclicas, documentos, revistas y libros que universalizaron y generalizaron aquel amor y dolor civil. No hubieramos tenido la Rerum Novarum (1891) – o sería más pobre y menos influyente – sin el movimiento cooperativo, las cajas rurales, el movimiento sindical, las asociaciones obreras, las sociedades benéficas, la Ópera dei congressi… Es cierto, también fueron importantes las ideas teológicas del Padre Matteo Liberatore o las ideas socio-económicas del joven profesor Giuseppe Toniolo, pero fueron primero los hechos los que analizaron, discernieron, seleccionaron y valorizaron las ideas de los teólogos, los filósofos, los economistas y, luego, del papa. En el cristianismo no son las ideas las que validan los hechos, sino al revés. Eso de que “la realidad es superior a la idea” no es solo un principio apreciado por el papa Francisco, es sobre todo una síntesis del cristianismo, de su humanismo fundado en el Verbo que se hizo carne – el Logos no entró en la historia convirtiéndose en una idea, en una ideología o en un libro, sino haciéndose niño. Las ideas están vivas, son vivificantes y pueden transformar el mundo, solo cuando son carne.

[jcfields] => Array ( ) [type] => intro [oddeven] => item-even )
Economía y catolicismo italiano, un siglo y medio de “cosas nuevas”

Economía y catolicismo italiano, un siglo y medio de “cosas nuevas”

Ánima económica/1 – Del pensamiento de Antonio Genovesi en el siglo XVIII, heredero de la tradición medieval, al largo eclipse del siglo XIX, hasta llegar al siglo XX. Luigino Bruni publicado en Avvenire el 11/01/2026 «Un camino importante a seguir es una lectura diferente de la historia del pens...